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viernes, 6 de febrero de 2015

UN 'CONFLICTO' QUE NO ATISBA UN FINAL

Son ya nueve meses lo que dura la guerra en Ucrania entre las fuerzas prorrusas y los propios ucranios que ven como, poco a poco, es más complicado llegar a un acuerdo pacífico que satisfaga a ambas partes.

Pese a que los medios de comunicación han insistido en llamarlo 'conflicto', lo que sucede en el este de Ucrania es una guerra con mayúsculas. Desde que empezara la confrontación el número de muertos se eleva a 5.300 personas entre civiles y militares según la ONU. No es un hecho aislado ni pasajero, es algo a tener muy en cuenta y está a las puertas de Europa. Justamente es llamativa la manera con la que Europa está haciendo frente al acontecimiento, sin respuestas claras, todo a medias tintas e intentando ser el 'mesias' que permita a todos quedarse contentos y felices. En las guerras nadie se salva, y si toca mediar se debe ser inflexible a la hora de juzgar los hechos, es decir, el señor Putin tiene que aprender que si su afán imperialista aflora, la respuesta de toda la Unión Europea es inmediata y unánime, máxime si tenemos en cuenta que de fondo se trata de un conflicto entre los ucranios que quieren entrar a formar parte de la UE y los que quieren seguir bajo el abrigo ruso.

En un alarde más de postureo que de querer sofocar la guerra, Angela Merkel y Fraçois Hollande presentan este viernes un plan de paz. Más que pararlo, la iniciativa quiere 'congelar' la situación con el envío de tropas pertenecientes a los cascos azules para pacificar la zona. A tenor de los acontecimientos y las pocas noticias que llegan por los medios no parece que ninguna de las dos partes tenga la menor intención de recurrir a la paz para socavar 'el conflicto'.

"Lo más importante es la paz, pero no estudiaremos nada que ponga en duda la integridad territorial, la soberanía, la independencia y el futuro europeo" declaró el primer ministro ucranio Arseni Yatseniuk. Parece mentira que los más interesados en la unidad europea y en su conjunto sean aquellos quienes todavía no pertenecen a ella.

La pasividad y la falta de autoridad que demuestra no solo la UE sino también EE.UU. de fondo son tremendamente preocupantes. Independientemente del juego de intereses que existan -gas, uranio, carbón o petróleo ruso- mal harían los 'aliados' en no mostrar una respuesta tajante y taxativa que, al menos, amanse a la fiera rusa. Europa tiene suficientes recursos tanto en su zona como en otras regiones del mundo como para no depender expresamente de Rusia.

Da la sensación de que cada uno puede hacer lo que quiera en el momento que que quiera, ya sea con amenazas o directamente pasando a la acción. La fragilidad y la falta de cohesión de los estados miembros de la Unión Europea es una muestra de debilidad facilmente aprovechable. Solo parece haber respuesta cuando la situación es límite o trasciende a los medios, y eso hace ser vulnerable hasta al más pintado.

En un mundo donde cada vez más se necesitan respuestas conjuntas porque ya no se trata de hechos aislados y sí de conflictos a gran escala, no se puede mostrar ninguna fractura ni ser tan sumamente pasivo a acontecimientos que están a las puertas de tu terreno. Putin, viejo zorro, quiere recuperar la antigua gloria perdida con la caída de la URSS y se le está poniendo alfombra roja. Gran parte de la culpa reside en la opacidad de noticias que nos llegan de la zona, donde cada día cientos de personas mueren y miles tienen que abandonar sus hogares por miedo a ser acribillados o bombardeados. Se debe mostrar la realidad tal y como es, sin aditivos, no se trata de un conflicto nimio de fácil solución, si no de una guerra moderna donde las batallas se ganan, no en el propio campo, si no fuera de él.

El mundo occidental, que por tanta violencia ha pasado, cometería un craso error dejando de lado a un aliado que está luchando por su derecho más natural: el de la libertad. Si eso no es una injusticia... ¿qué lo es?


El conflicto ucranio-ruso se acerca al año sin visos de tener un final


Las Claves
  • Pasividad y excesiva permisividad en las respuestas de la Unión Europea
  • Miedo a perder un país que suministra el 80% de gas a toda Europa
  • Mucha opacidad en los medios de comunicación a la hora de contar la realidad que asola el país ucranio
  • Fragmentación en el seno de la UE por intereses dispares. Paises como Finlandia o Suecia ven con malos ojos una confrontación directa
  • En el juego diplomático están ganando los rusos por goleada. Tensan la cuerda todo lo que pueden y consiguen pequeñas victorias que les impulsan a seguir por el mismo camino
  • La situación geográfica privilegiada que tiene Rusia le hace tomar ventaja

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