domingo, 22 de febrero de 2015

ABOCADOS A UN CAMBIO EN EL TEJIDO EMPRESARIAL

España es la tierra de las pequeñas y medianas empresas. Sí, las de toda la vida, esas de pocos trabajadores, un jefe y muchas horas de 'curro' donde te podías pasar toda la vida en ella sin pisar ninguna otra. Y esto en un mundo cada vez más globalizado donde priman más las macroempresas o conglomerados sectoriales, está abocado al fracaso más estrepitoso.

La otra mala noticia es que, para colmo, el total de empresas existentes en nuestro país ha descendido de 3,2 millones en 2008 a 3,11 al término del ejercicio pasado. Si metemos esto en una coctelera y añadimos además que en España la actividad emprendedora es escasa, la inversión en I+D+i es prácticamente inexistente y que hay muy poca cooperación entre empresas del mismo sector, nos da como arrojante que, o cambiamos esto o nos iremos -literalmente- al garete.

Dato curioso es que, según el Instituo Nacional de Estadística (INE), la diferencia que existe entre la productividad de la pyme y la macro empresa es absolutamente abismal. 27.099 euros facturó la menor por 77.077 la mayor. Una salvajada. "Hay que aspirar a empresas que tengan entre 250 y 500 empleados" explicaba Alberto Pozo, economista del gabinete técnico confederal de la UGT.

La explicación más racional a todo esto se debe a que en España, el sector que más demanda y de los que más factura es el de los servicios, y el turismo destaca entre todos. Un sector que se nutre, esencialmente, de pequeñas empresas que ofrecen alternativamente servicios que se asemejan mucho pero con distinto precio -tampoco mucho-. Si pudieramos hacer confluir a muchas de estas pequeñas y medianas empresas en una, seguro que seríamos mucho más rentables y tendríamos una mayor presencia internacional.

Y con esta exposición no quiero decir, ni mucho menos, que no contemos con empresas de gran poderío dentro y fuera de nuestras fronteras. Inditex, Banco Santander, El Corte Inglés, Repsol, Iberdrola, BBVA o Telefónica son buena muestra de que si queremos, podemos.

El Gobierno, como siempre muy lento en asuntos que sí requieren de urgencia, ha lanzado dos medidas que tratarán en mayor o menor medida de paliar esto: la modificación de la Ley Concursal y el anteproyecto de Ley de Segunda Oportunidad. Medidas que favorecen la supervivencia de las empresas de nuestro país y que no limitan su crecimiento... aunque curiosamente no se haya sacado ninguna que premie a las empresas que sí apuesten por un crecimiento de tamaño -que lógicamente conlleva un riesgo-.

Otro de los grandes problemas que limita y mucho el crecimiento exponencial de las empresas es que muchas no quieren aumentar porque con ello, tendrán que hacer frente a una mayor carga impositiva que, a la larga, merma y mucho los beneficios obtenidos y por ende la rentabilidad.

En un documento publicado por el Círculo Cívico de Opinión, se ha llegado a una conclusión que quizás sí resume la principal tara española en este campo, que es la mentalidad: "La mejora del tamaño de las empresas no puede supeditarse exclusivamente a la aplicación de una política económica por parte de las autoridades. Es, sobre todo, una responsabilidad que recae en los propios empresarios y que las organizaciones empresariales y otras instituciones económicas privadas deben impulsar y favorecer”. Y es que, se antoja necesario que la mentalidad de los directivos de nuestro país cambie por completo para hacer frente a los retos que saldrán en el futuro... y que ya están saliendo en el propio prensente.

Complejo de edificios empresariales que muestran hasta dónde se puede llegar mediante la cooperación

Y es que, si nos fijamos en el exterior, las empresas más ricas según el último informe que sacó a la luz Forbes habría que irse al puesto 43 para encontrar a la primera empresa española que más factura al año: Santander. De hecho, entre los diez primeros puestos no figura ninguna europea ya que el 'pastel' se lo reparten americanos y chinos. Esto no hace si no plantearnos la necesidad de adaptar el entramado empresarial de Europa en general, a las nuevas disyuntivas actuales. No se trata de copiar y pegar el modelo americano o chino donde la gestión privada es la clara dominante y la competitividad es feroz -muchas de ellas incluso infringiendo ilegalidades- sino buscar nuevas fórmulas que permitan rivalizar con ellas y mantenerse en el tiempo. Un buen comienzo sería, justamente, favorecer las fusiones y primar económicamente a aquellas entidades que arriesguen con el fin de seguir creciendo. Asímismo, tampoco sería descartable las adquisiciones, fusiones u operaciones entre empresas de la Unión Europea que darían caché y un fuerte impulso a muchos sectores.

Como ven, no se trata de cambiar las cosas a lo loco si no de replantarse si podemos seguir sosteniendo un modelo empresarial que ya está obsoleto y que es súmamente deficitario. Con los datos en la mano no podemos ignorar durante más tiempo el asunto y debemos pensar en qué tipo de futuro queremos tener y dónde queremos estar; siendo gestores de nuestras propias decisiones o abandonándonos a la desidia y a la obediencia de quien ha sabido leer con gran atino las necesidades del nuevo mundo. Insisto, ejemplos del buen trabajo de la empresa en España los hay; ahora, es necesario que sean muchos más y mejores.

"Cualquier poder si no se basa en la unión, es débil" --- Isaac Newton (físico, entre otras muchas cosas, inglés)

viernes, 20 de febrero de 2015

CUANDO LA GUERRA TE ARREBATA LO QUE MÁS QUIERES

La historia nos ha mostrado los horrores y atrocidades que se cometen en las guerras. En nombre de Dios, de una nación o por intereses personalistas, el resultado siempre es el mismo: familias que terminan destrozadas y que jamás volverán a recuperar una normalidad que se les quitó a golpe y porrazo, sin previo aviso.

El conflicto ucrano-ruso nos devuelve a la dura realidad, esa que a veces nos parece tan lejana que nos llega a resultar indiferente. Tola y Yura, dos chavales ucranianos de 18 y 16 años que viven desde hace seis en España, han sido reclamados por el gobierno de Poroshenko para cumplir el servicio militar obligatorio. Desde entonces no pueden dormir. Saben que en cualquier momento puede efectuarse su movilización e ir a luchar por un país en el que apenas han vivido y donde la guerra ya se ha llevado a 5.700 personas según la ONU.

El hecho de ver cómo en cuestión de segundos sus vida pueden cambiar radicalmente les tienen paralizados. No quieren ir a la guerra y mucho menos matar a alguien. Apenas son conscientes del valor que tiene una vida cuando es posible que se erigan como los jueces que dictaminen cómo arrebatarla. Ambos son conscientes de las barbaridades que allí se están cometiendo. "Es algo sobre lo que he pensado mucho últimamente" decía uno de ellos, "Sé que soy incapaz de quitar la vida a una persona" explicaba el otro. Apenas entienden el significado del por qué están luchando, del por qué o por quién se están jugando la vida.

Son niños obligados a comportarse como hombres, despojados cruelmente de su infancia o adolescencia y mandados directamente al campo de batalla, a librar una contienda que ni siquiera es suya, sin saber si volverán a casa o a ver a sus padres, si volverán a ver un nuevo día o será el último que puedan respirar.

Tola y Yura son solo dos ejemplos de una realidad patente. Niños que huyeron del país buscando una oportunidad para crecer y desarrollarse en la normalidad y que, una vez conseguido, el pasado se hace presente para reclamar con su inexpugnable dureza el derecho a llevárselos de nuevo. "Todavía me cuesta entender como mamá y papá son tan generosos. Traer a su casa a un niño que se encontraba a 4.000 kilómetros y al que decidieron darle todo a cambio de nada... Nunca les podré devolver lo que ellos me ha dado" afirmaba Slavick, otro joven que salió de Ucrania tras el desastre de Chernóbil en 1986 y que fue acogido por una familia española. "Cuando les veía se me iluminaban los ojos. Eran como mi regalo de Navidad. Ellos han hecho posible que sea una persona normal" continuaba el chico.

La guerra arrasa con todo lo que encuentra por delante, no entiende de vínculos, amor o sangre, tampoco de razas o ideologías, y mucho menos de edades. Allí, en el campo de batalla, todo se simplifica. Es matar o morir.

Mientras muchos de estos padres viven con la incertidumbre de saber si podrán o no volver a ver a sus hijos; Merkel, Poroshenko y Putin dirimen si es lícito o no continuar con su afán imperialista. En sus manos está el futuro de miles de personas que como Tola, Yura o Slavick solo quieren seguir siendo "normales" en un mundo cada vez más anormal.

"Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras" --- Cicerón (Político romano)

Slavick, el joven muchacho llamado a filas por los ucranios para combatir a los prorrusos

martes, 17 de febrero de 2015

A UN ABISMO DE TI

Alemania y Grecia, Grecia y Alemania escenifican el profundo abismo que existe en el seno de Europa. No es nada nuevo bajo el sol, sinceramente. La denominada troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) personificada en el gigante alemán, domina con puño de hierro al resto de 'rebaño' europeo que debe rendir pleitesía sí o sí a Merkel y su cúpula.

La llegada al poder de Syriza en Grecia le ha supuesto a la canciller Angela Merkel que le haya salído el primer 'grano' al ver que con Tsipras no será tan fácil llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Los helenos, sumidos en una agonía agonizante donde su PIB sigue cayendo en picado y sus ingresos públicos se deterioran día sí y día también, se aferran a su número dos Yanis Varoufakis, para tratar de salvar lo que queda de dignidad de una sociedad acostumbrada a acatar las órdenes sin rechistar.

Ese borrador fue eliminado por el presidente del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, y sustituido por un documento que exige la extensión del programa actual a cambio de cierta flexibilidad, que no se detalla. Rechazamos ese documento porque no queremos cambios cosméticos y porque es demasiado nebuloso: Grecia no va a solicitar la prórroga del programa actual porque el rescate es parte del problema, no de la solución” explicaba Varoufakis tras un intento de acuerdo infructuoso con el Eurogrupo. Y siendo honestos, razón no le falta. Guste o no, el problema no es alargar la devolución de la deuda -que no se restituirá íntegramente- si no realizar una quita importante al total de deuda contraída. Esto es sentido común, señores eurodiputados, por mucho que se preste dinero y se espere su vuelta, si el deudor no tiene con qué hacer frente, complicada será la empresa.

La excesiva falta de flexibilidad alemana en este tema está empezando a hacer mella en el resto de los 'europaises'. Francia, por ejemplo, sí estaría dispuesta a realizar algún tipo de concesiones que permitan a los helenos jugar en una división similar al resto. España, Portugal o Irlanda -países que han sido rescatados- no se pronuncian abiertamente en favor de los griegos pero sí hablan de "llegar a acuerdos que permitan una buena sintonía". Porque ahí todos sí están de acuerdo, una posible salida de Grecia debilitaría aún más la Eurozona. Y no son tiempos propicios para ello.

En este 'tira y afloja' en que se está convirtiendo esta larga película nadie quiere ser menos que nadie. En eso se traduce. Ni Alemania está dispuesta a perder autoridad en Europa si hace más concesiones de las debidas, ni Grecia está dispuesta a que se la pisoteé más de lo que está. El orgullo es el orgullo y hay que respetarlo.

La mejor opción es una ampliación para negociar tranquilamente un nuevo rescate. Pero tampoco un nuevo rescate será muy diferente: puede haber dinero y cierta flexibilidad, pero siempre a cambio de condiciones” expresaba Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo.

Los dos polos del mismo bando tienen sus razones y son coherentes en sus argumentos. Pero siempre le toca, al que está en una situación de mayor poder, ceder más que el otro, por una cuestión ética y más si, en el fondo, están en el mismo barco. 'Hoy por ti, mañana por mi' dice el refranero español que fácilmente es aplicable a esta dicotomía.

¿Conviene justo en los tiempos que corren abrir una brecha en las propias líneas? No creo que, ni sea lo más inteligente ni lo más apropiado para afrontar un presente y un futuro plagados de retos que necesitarán de muchas manos para superarse.

Divide et impera llegaron a decir Napoleón o Julio César. Lo que no sabían es que siglos después esa máxima iba a quedar totalmente obsoleta. Así que, ya sabéis Merkel y Tsipras. Que no tenga que recordar cómo acabaron estos dos imperios.

Hollande (Francia), Merkel (Alemania) y Tsipras (Grecia) conversando

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sábado, 14 de febrero de 2015

¿QUÉ PERIODISMO QUEREMOS TENER?

El reciente fallecimiento del controvertido periodista David Carr (Minnesota, Estados Unidos. 1956) en plena redacción, pone de manifiesto la necesidad de luchar por un periodismo de calidad que sea el verdadero garante de toda sociedad democrática que se precie.

Asiduo escritor en el New York Times, sus columnas -que salían todos los lunes- contenían un gran rigor periodístico que hacían de su lectura algo imprescidible para cualquier persona con una mínima base ética. En ellas plasmaba toda esa honestidad que le caracterizaba y que le hizo tan grande en esta denostada profesión. Cabe recordar que se investigó a sí mismo utilizando la técnica del fact-cheking, que consistía en comprobar los datos de una pieza periodística.

Pero sin lugar a dudas el momento cumbre llegó en 2011 cuando salió a la luz Page One, un documental realizado por él donde explicaba la crisis de la prensa papel y la compleja transición que se estaba dando al mundo digital.

Con un pasado difícil marcado por un consumo de drogas y alcohol excesivo, Carr jamás rehusó de lo que fue y, cuando llegó a la fama, fue el primero en querer averiguar cada momento de aquellos borrosos años con el objetivo de saber qué le había llevado hasta ese punto. Obsesivo, riguroso y metódico en todo lo que hacía, entrevistó a 70 personas para reconstruir ese pasado en La noche de la pistola. Su imagen quedó tan sumamente dañada que la prensa y la televisión compatriota exigió su despido. Los que antes le habían venerado, serían los que después pedirían su cabeza.

Sobre el papel, David Carr acabó repudiado por una sociedad que antes le ensalzaba. Sin embargo, fue un icono del periodismo más puro que puede haber. No solo escribió e investigó a grandes magnates, políticos o economistas buscando sin tapujos una verdad que constantemente le era esquiva. Fue capaz de predicar con el ejemplo y llevar hasta los extremos los cánones del periodismo más originario: se investigó a sí mismo con objeto de que, tanto él como la sociedad que tanto le quería, supiese que ni era tan santo y que sí tenía parte de diablo.

En estos tiempos que corren donde la falta de ética y la pérdida de escrúpulos son tan patentes, una figura como la de Carr se acaba convirtiendo en una bandera. ¿Qué periodismo queremos?, o mejor dicho, ¿hasta qué punto vamos a permitir que intereses políticos, económicos y partidistas influyan de manera directa en la información?

Jamás entendí que medios y política fueran de la mano, como tampoco entendí que los medios tengan que ser financiados por particulares o por intereses partidistas o sectoriales. Es ahí donde acaba la independencia de una herramienta fundametal que debe erigirse como el contrapeso a un Estado opresor y emponzoñado. Es el propio Estado el que debería preservar la neutralidad de los medios con partidas monetarias que sean intocables independientemente de quién gobierne. Solo así podría existir una sociedad plural que enriqueciera a la opinión pública y garantizase el derecho a la libertad de expresión, hoy coartada en la práctica.
 
No me privaré, no obstante, de hacer crítica hacia el sector, que en innumerables ocasiones ha mancillado su ejercicio al dejarse corromper y pisotear hasta la extenuación. La falta de rigor ético, la incoherencia en muchas ocasiones y la mediocridad a la hora de desarrollar la actividad con plenas garantías ha supuesto una losa que cada día pesa más.

La masacre de Charlie Hebdó o la omisión de noticias sobre el frente ucrano-ruso son dos buenos ejemplos actuales de hasta dónde se ha desvirtuado el derecho que le es más propio al ser humano. Está en nuestras manos tratar de recuperarlo y de definir, de una vez por todas, qué tipo de sociedad queremos ser.



"El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las futuras generaciones" --- Joseph Pulitzer

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lunes, 9 de febrero de 2015

JUEGO DE 'PARTIDOS'

No se asusten por el titular. La popular saga de George R. R. Martin -Game of thrones- seguirá conservando su título y rompiendo barreras en cuanto a ventas se refiere. El caso es que la situación política que atraviesa nuestro país bien podría asemejarse a la trama que sigue la novela del escritor inglés. Y no, no me he vuelto loco. Salvando las evidentes diferencias que existen, el paralelismo es sorprendentemente curioso. Las próximas elecciones generales pueden deparar un giro de 360º y la emoción puede alcanzar cotas máximas. Nuevos actores, caídas estrepitosas, alianzas, reproches, sorpresas de última hora... tomen asiento y disfruten del espectáculo.

Por primera vez en la historia de la 'reciente' democracia española, España vive una incertidumbre política que no se veía desde la caída de la UCD en 1983.

Los ciudadanos españoles han decidido poner punto y final a un bipartidismo que hacía aguas por todos los lados. Y van en serio. El binomio PP-PSOE tiene los días contados. El crédito, de los que hasta ahora han sido las dos grandes fuerzas políticas de nuestro país, se ha agotado. Y no ha sido porque no se lo hayan buscado, desde luego. Sin lugar a dudas, la palma se la ha llevado la corrupción. Presente en ambos partidos ha sido el principal lastre que ha terminado por agotar la paciencia de una sociedad decepcionada y hastiada de su clase política. Pero no ha sido el único pecado. Una Justicia corrompida, blanqueo de capitales, promesas incumplidas, 'dedazos' o la falta de transparencia han sido otros de los factores que han motivado el ambiente de crispación que se respira en todo el territorio nacional.

La fuerte crisis mundial que azota con especial énfasis en nuestro país ha sido determinante en la caída del bipartidismo. Con una deuda que supera el 100% del PIB (Producto Interior Bruto) de España -concretamente el 120%-, con un paro que roza el 25% de la población activa y con una brecha social que ha aumentado y se ha situado en niveles nunca antes vistos, han servido para demostrar la incapacidad de los gobiernos de estos partidos -el de Zapatero y ahora el de Rajoy- para combatir y buscar soluciones reales a los problemas que acucian a la sociedad española.

En un año que se presenta movido por la cantidad de elecciones que se convocan -hasta cuatro- el cambio parece más cerca que nunca. El surgimiento de nuevas fuerzas políticas ha hecho que se esboce un panorama de alternativas totalmente desconocido por estos lares. Las enérgicas irrupciones de Podemos o de Ciutadans contrastan con la caída de PSOE y PP que ven como van perdiendo la escasa confianza que aun reside en su electorado. Pero la cosa no queda ahí. UPyD o IU tendrán mucho que decir y los partidos nacionalistas acapararán, con toda seguridad, una gran cantidad de votos en sus respectivas comunidades autónomas.

Así pues, las elecciones andaluzas en primer lugar y las municipales y las catalanas después servirán de 'aperitivo' para el plato fuerte que tendrá lugar en noviembre: las generales. Nunca antes el electorado de nuestro país había contado con tantas alternativas que posibilitan una mayor diversidad ideológica. El voto por castigo se ha hecho más patente que nunca y esta vez el ciudadano de a pie sí tendrá mucho que decir con su voto. Bienvenidos a Juego de Partidos donde la emoción está servida. Encuentros, desencuentros, traiciones y alianzas serán algunos de los ingredientes para asaltar una Moncloa que está más cara que nunca.

Estimación de voto realizada por Metroscopia en Enero de 2015

Partido Popular (PP)
El partido en el Gobierno parece tener los días contados. Mariano Rajoy y su cúpula no da a basto con los casos de corrupción existentes en su partido y apenas ha cumplido con el programa que le valió para volver a Moncloa. Solo la bajada en la Prima de riesgo -actualmente en 113 puntos básicos- avala una gestión más que deficiente. Los 'Lannister de España' están cerca de claudicar cuatro años después. Pese a que la derecha suele aglutinar todo el voto en este partido, el castigo de su electorado será grandioso porque incluso muchos de ellos se inclinan más por Podemos. Tercera fuerza en caso de la celebración de unas elecciones hoy (19,2%).

Mariano Rajoy durante un discurso

Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Es el partido que más veces ha gobernado en nuestro país. Hoy pasa por su momento más crítico desde su creación en 1879. Sin un líder fuerte que pueda dar esperanza a su electorado, los 'Stark de España' no se reencuentran tras la marcha de Felipe Gonzalez hace ya casi veinte años. La pésima legislatura de Zapatero fue una losa demasiado pesada de levantar, pero su incoherencia en la oposición y sus disputas internas le hacen ser, si cabe, aun más débil. Si tenemos en cuenta que el voto de la izquierda siempre está más desunido, perderá mucha fuerza en el Congreso. Su principal bastión, Andalucia, será la piedra de toque que dirima en qué punto se encuentra. Susana Díaz no esconde ya sus ganas de liderar la formación. La corrupción también ha hecho mella en el seno socialista con los famosos ERE en la región del sur. Segunda fuerza a día de hoy (23,5%).

Pedro Sánchez durante un acto de partido en Castilla y León

Podemos
Llevan tiempo al acecho y con ganas de cambiar el rumbo del país. Los 'Targaryen de España' son la gran sorpresa y juegan con todo a favor. Con un líder crecido y decidido, Pablo Iglesias es el motor y el guía de la fuerza que amenaza con romper el binomio de una vez por todas. Fruto del descontento de la sociedad, el partido que tiene por lema el 'anticastismo' ha preparado con detalle su desembarco en Moncloa. Tiene un precedente positivo en Europa, Syriza -de ideología aparentemente similar- ha logrado llegar al gobierno griego. Su gran tara es la de simpatizar con los regimenes latinoamericanos y, en especial, con el chavismo venezolano. Merkel y Europa le temen, él avanza con paso firme hacia la victoria final. Serían ganadores si hubiera elecciones (28,2%).

Pablo Iglesias, líder de Podemos

Ciutadans (C's)
Es el partido que más ha crecido en menos tiempo. Fundado en 2006 tiene en su líder, Albert Rivera, su mayor baluarte. Menos radical en apariencia que Podemos, los 'Tully de España' quieren ser la revelación en las sucesivas elecciones. Son ambiciosos pero realistas, no confían en lograr la victoria pero sí en ser un partido a tener en cuenta a la hora de pactar. De hecho, intentaron sin éxito una unión con UPyD. Muy preparados, simpatizan con el modelo de los países nórdicos y consideran que salir del Euro sería un error. Hoy están por delante de UPyD e IU. Serían la cuarta fuerza política con un 8,1%.

Albert Rivera, líder de la gran sorpresa política

Unión Progreso y Democracia (UPyD)
Los 'Arryn de España' tienen en su líder su mayor virtud y quizás su mayor defecto. Rosa Díez salió del PSOE buscando nuevas vías de expresión política. Fundado en 2007, el 'partido magenta' irrumpió con fuerza en las primeras generales a las que se presentaron pero la fragmentación interna y la excesiva autoridad de Rosa han hecho que, parte de la gente que le había depositado su confianza, pierda fuelle. Quizás sí pueda ser importante en futuras alianzas. Hoy son la sexta fuerza política con un 5%. Se mantienen por la fuerte caída de los partidos mayoritarios.

Rosa Díez durante un meeting de partido

Izquierda Unida (IU)
Viven un momento muy convulso internamente hablando. Se habla más de ellos por sus problemas internos que por su realidad política. Al cambio de líder -Cayo Lara por Alberto Garzón- hay que sumar la reciente marcha de la candidata por Madrid, Tania Sánchez. Los escándalos de corrupción han salpicado a varios de sus dirigentes -Tarjetas black-. Los 'Martell de España' apuestan más por la unión de la izquierda que por la disgregación, y ven en Garzón su mayor esperanza de cara a los siguientes comicios. Hoy serían la quinta fuerza con el 5,3%.

El aspirante de Izquierda Unida, Alberto Garzón

Otros partidos como los nacionalistas PNV, CIU, Esquerra Repúblicana de Catalunya o Amaiur también tendrán un papel importante a la hora de fomar coaliciones en las regiones correspondientes.

Como ven, las espadas están en lo alto. La batalla final ya no está tan lejos y los contendientes apuran sus opciones en busca de aumentar el número de adeptos a su causa. Seguro que más de uno se guarda ases en la manga en busca de un efecto sorpresa. La riqueza ideológica al fin aflora en la sociedad española coincidiendo con el momento de mayor desilusión política que ha vivido este país. No se les ocurra hacer apuestas, porque será como jugarse todo al verde en la ruleta.

¿Lo escuchan? Suenan tambores de guerra...


 
"La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo" --- Isaac Newton (Físico, filósofo y matemático inglés)

viernes, 6 de febrero de 2015

UN 'CONFLICTO' QUE NO ATISBA UN FINAL

Son ya nueve meses lo que dura la guerra en Ucrania entre las fuerzas prorrusas y los propios ucranios que ven como, poco a poco, es más complicado llegar a un acuerdo pacífico que satisfaga a ambas partes.

Pese a que los medios de comunicación han insistido en llamarlo 'conflicto', lo que sucede en el este de Ucrania es una guerra con mayúsculas. Desde que empezara la confrontación el número de muertos se eleva a 5.300 personas entre civiles y militares según la ONU. No es un hecho aislado ni pasajero, es algo a tener muy en cuenta y está a las puertas de Europa. Justamente es llamativa la manera con la que Europa está haciendo frente al acontecimiento, sin respuestas claras, todo a medias tintas e intentando ser el 'mesias' que permita a todos quedarse contentos y felices. En las guerras nadie se salva, y si toca mediar se debe ser inflexible a la hora de juzgar los hechos, es decir, el señor Putin tiene que aprender que si su afán imperialista aflora, la respuesta de toda la Unión Europea es inmediata y unánime, máxime si tenemos en cuenta que de fondo se trata de un conflicto entre los ucranios que quieren entrar a formar parte de la UE y los que quieren seguir bajo el abrigo ruso.

En un alarde más de postureo que de querer sofocar la guerra, Angela Merkel y Fraçois Hollande presentan este viernes un plan de paz. Más que pararlo, la iniciativa quiere 'congelar' la situación con el envío de tropas pertenecientes a los cascos azules para pacificar la zona. A tenor de los acontecimientos y las pocas noticias que llegan por los medios no parece que ninguna de las dos partes tenga la menor intención de recurrir a la paz para socavar 'el conflicto'.

"Lo más importante es la paz, pero no estudiaremos nada que ponga en duda la integridad territorial, la soberanía, la independencia y el futuro europeo" declaró el primer ministro ucranio Arseni Yatseniuk. Parece mentira que los más interesados en la unidad europea y en su conjunto sean aquellos quienes todavía no pertenecen a ella.

La pasividad y la falta de autoridad que demuestra no solo la UE sino también EE.UU. de fondo son tremendamente preocupantes. Independientemente del juego de intereses que existan -gas, uranio, carbón o petróleo ruso- mal harían los 'aliados' en no mostrar una respuesta tajante y taxativa que, al menos, amanse a la fiera rusa. Europa tiene suficientes recursos tanto en su zona como en otras regiones del mundo como para no depender expresamente de Rusia.

Da la sensación de que cada uno puede hacer lo que quiera en el momento que que quiera, ya sea con amenazas o directamente pasando a la acción. La fragilidad y la falta de cohesión de los estados miembros de la Unión Europea es una muestra de debilidad facilmente aprovechable. Solo parece haber respuesta cuando la situación es límite o trasciende a los medios, y eso hace ser vulnerable hasta al más pintado.

En un mundo donde cada vez más se necesitan respuestas conjuntas porque ya no se trata de hechos aislados y sí de conflictos a gran escala, no se puede mostrar ninguna fractura ni ser tan sumamente pasivo a acontecimientos que están a las puertas de tu terreno. Putin, viejo zorro, quiere recuperar la antigua gloria perdida con la caída de la URSS y se le está poniendo alfombra roja. Gran parte de la culpa reside en la opacidad de noticias que nos llegan de la zona, donde cada día cientos de personas mueren y miles tienen que abandonar sus hogares por miedo a ser acribillados o bombardeados. Se debe mostrar la realidad tal y como es, sin aditivos, no se trata de un conflicto nimio de fácil solución, si no de una guerra moderna donde las batallas se ganan, no en el propio campo, si no fuera de él.

El mundo occidental, que por tanta violencia ha pasado, cometería un craso error dejando de lado a un aliado que está luchando por su derecho más natural: el de la libertad. Si eso no es una injusticia... ¿qué lo es?


El conflicto ucranio-ruso se acerca al año sin visos de tener un final


domingo, 1 de febrero de 2015

LA UNIDAD DESUNIDA DEL PSOE

Quizás sea porque nunca antes los socialistas se habían encontrado en esta tesitura o puede que la realidad les haya mostrado que no son tan competentes como ellos pensaban, lo cierto es que el partido fundado por Pablo Iglesias y el que más veces ha gobernado España en la historia de nuestra democracia -el PSOE- está dando tumbos, sin claros signos de que pueda volver a la primera línea.

"Unidad, forataleza y salir a ganar a la derecha" pedía el secretario general del partido, Pedro Sánchez, en la clausura de la Conferencia Autonómica del partido en Valencia. Lejos de hacer una autocrítica necesaria, el líder socialista ha criticado, una vez más la labor del Gobierno, y ha hecho hincapié en que "el mal de España" no es la crisis y sí la "derecha". Sánchez ha culpado al ejecutivo de Rajoy de la "enorme fractura social" que atraviesa nuestro país y avisa de que esta situación será difícil de revertir si los populares siguen en Moncloa.

No ha sido el único que se ha llevado 'palos'. En alusión a Podemos, Sánchez ha dicho que "hay quienes pescan en río revuelto" aprovechando el desencanto político y social reinante.

¿Habrá día en que unos u otros reconozcan sus fallos y prometan algo más terrenal que el paraíso y la utopía? PSOE y PP nunca parecieron estar más cerca de lo que hoy lo están. En los 37 años que dura ya la democracia, nunca el bipartidismo estuvo tan amenazado fruto de que jamás ninguna de las dos fuerzas había traicionado más a su electorado como lo está haciendo hoy. Vecen pero no convencen y parece que se les agota el crédito... y la confianza.

Si hace apenas una semana Mariano Rajoy esgrimía con fe inquebrantable que ahora España sí sabía que rumbo tomar, hoy Pedro Sánchez instaba a los suyos a representar la defensa de los pilares del Bienestar que "con tanto afán los populares han deconstruido". Pues bien, me pregunto señor Sánchez si usted se ha parado a pensar si ese estado del que habla no lo dilapidaron ustedes con anterioridad. Lo que ustedes reclaman ahora es lo mismo que se encargaron destruir en la anterior legislatura.

Se retratan a cada paso que dan. Como si de un simple juego se tratase critican lo que antes realizaban, y entorpecen lo que antes les urgía. Ustedes, que con tanta vehemencia reclaman ahora la prioridad en las prestaciones sociales, antes era a lo primero que acudían a recortar para "suavizar" las cuentas nacionales. ¿Dónde estaba 'su' prioridad cuando dejaban a gente en la calle?, ¿dónde cuando miles de españoles se quedaron en la calle totalmente desamparados porque no podían defenderse ante las empresas?, ¿dónde estaba cuando recortaron presupuesto en sanidad o en Defensa?, ¿dónde se hallaba la prioridad cuando la educación pasó a ser el último eslabón de la cadena y se convirtió en algo mediocre?, ¿acaso ayudaron a las personas que más lo necesitaban a vivir de una manera digna? ¿a esas personas que necesitaban cuidados especiales?, ¿existía esa prioridad cuando rebajaron la pensión a la tercera edad?

Piden unidad en España cuando ni siquiera son capaces de tenerla dentro de su partido. Sin un líder fuerte y con personalidad, son muchas las 'hienas' que buscan desesperadamente apoltronarse en lo que queda del 'sillón'. ¿Qué proyecto de país unido piden cuando España se resquebraja irresolublemente?, ¿Es que acaso no ven que es inviable pedir a los españoles que luchen por una España de igualdad y oportunidades cuando ustedes, ejemplo máximo del deber, no se aplican el mismo rasero?

Basta ya de tanta infamia y tanta calumnia. Ya no es necesario que mientan tan descaradamente ni que sigan pasándose la pelota de un tejado a otro, ese tiempo ya terminó. No les queda más que la desilusión del que ha tenido la oportunidad de cambiar la cosas en una situación difícil y se ha valido de ella para aprovecharse. El tiempo corre y para todos ustedes va ya en contra, la España unida que piden será efectiva cuando sean ustedes los que desaparezcan. Tic tac, tic tac.

El líder de los socialistas, Pedro Sánchez, durante un meeting de partido