miércoles, 11 de marzo de 2015

"JAQUE MATE, PEDRO"

No suelo ser tan tajante en la vida con ningún asunto porque soy de los que considero que en el gris está la virtud de todo hombre. Pero tengo que reconocerme a mí mismo que esto me está superando. Superando y exasperando. Los ministros del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, no son capaces de dar una a derechas... y es a lo que se dedican. La ex ministra de sanidad Ana Mato -y su nefasta gestión del ébola-, Wert -y su polémica reforma educativa-, el ya ex ministro de Justicia Gallardón -por la reforma del aborto que le costó el cargo-, Montoro -por su agónica presión fiscal sobre el contribuyente-, Fernández Díaz -por sus 'famosas' devoluciones en caliente-, y ahora el ministro de Defensa, Pedro Morenés en relación al caso Zaida.

"Podría ser enviada a combatir y podría morir en ese combate defendiendo la libertad y la seguridad de todos nosotros" ha dicho Irene Lozano, la diputada de UPyD en el Congreso, que ha seguido con detenimiento el caso de la ex capitán Cantero. Aunque quizás la frase que más haya puesto de manifiesto la cobardía y la incompetencia del actual ministro de Defensa haya sido la que a continuación afirmó: "También la suya, señor ministro; ella podría morir por usted y usted no movió un dedo por ella, eso se llama parasitar a los ciudadanos".

Para quien no haya seguido el caso -muy desconectado tiene que estar del mundo que nos rodea puesto que salió en Salvados el pasado domingo- la ahora comandante del Ejército de Tierra, Zaida Cantero, fue acosada sexualmente por un teniente coronel -ahora coronel- y se ha tenido que enfrentar desde entonces, a una campaña de acoso y derribo hacia su persona tras haber "ganado" la batalla judicial, en un tribunal de justicia militar. La victoria solo fue un espejismo porque, al final de toda la película, ella está al borde de abandonar la "profesión de mi vida" por presiones de altos mandos, el acosador promocionó a coronel -en el Ejército se asciende por el beneplácito de cargos más altos, a sabiendas de lo que has hecho y no has hecho- y tan solo quedó inhabilitado dos años y diez meses de prisión -con tres se le expulsa y se le inhabilita de forma permanente del Ejército- y quizás lo más grave, no encontró apoyo de la gente que debería haberla apoyado cuando tuvo la valentía de poner en conocimiento su caso -como ella mismo explicó en el programa de Évole, el Ejército se rige jerárquicamente, es decir, lo que a uno no le guste se lo debe comunicar inmediatamente a su superior quien, en este caso, era el mismo acosador-.

La comandante Zaida Cantero durante la entrevista con Jordi Évole en Salvados

Así pues, resulta tremendamente desalentador que el responsable último de un cuerpo como el de las Fuerzas Armadas, que en teoría debería ser una institución ejemplificadora en este y otros muchos terrenos, solo dé la cara cuando sea ya de obligado cumplimiento por ser un clamor en la sociedad, y no de motu proprio. Y no solo eso, si no que sea para mentir descaradamente e insultar a la diputada, además de hacer callar al hemiciclo. "El Ministerio de Defensa mantiene una política de tolerancia cero al acoso sexual" explicaba con poco atino Morenés, quien tras verse acorrolado y desarticulado verbalmente pasó a los descalificativos personales, "usted tiene bajeza moral" o "busca autopromoción de su libro" -en relación al libro que la diputada de UPyD publicará en referencia a este caso-.

Eso sí, ninguna referencia en concreto a la ex capitán -tan solo un "la saludo con todo el respeto"- que reprimía las lágrimas en la tribuna ante el esperpénto político que allí se estaba ofreciendo. Un simple perdón hubiera bastado, una rectificación en firme de quien se espera que defienda los intereses de los suyos, un reconocimiento de "lo he hecho mal, he apostado por mis intereses personales, he apoyado a los que más poder tienen en vez de ponerme de lado del más indefenso".

Zaida Cantero ya no podrá seguir disfrutando de lo que más le gusta porque se lo arrebataron quienes deberían ser sus valedores y defensores. Esta no es un historia aislada en el Ejército y en el resto de la sociedad, pero sí es la única que se conoce y que ha logrado calar. Es la historia de una mujer cualificada y preparada que decidió imbuirse en un sector dominado mayoritariamente por hombres, que no se prestó a la injusticia que se estaba cometiendo contra su integridad física y moral, y que terminó perdiendo la ilusión y la confianza por lo que más le gustaba hacer.

Si este es el Ejército que nos representa; una institución que premia a los maltratadores  y condena a los indefensos, que catapulta la falta de escrúpulos y lleva al ostracismo a quien trabaja duro, que defiende y arropa a los que se creen que tienen la potestad para hacer y deshacer lo que les parezca en nombre de España y que deja desamparados a los que necesitan amparo, a esta institución no quiero pertenecer. Ni mucho menos me siento identificado con los valores que promueve. Queridos lectores, nunca fue bueno generalizar y con esa premisa haré la siguiente afirmación: este es el Ejército que nos representa allá por donde estamos, en labores humanitarias, en conflictos bélicos, en misiones de paz... cómo podremos ayudar a otros países o a otras culturas cuando quienes realmente necesitamos cambiar y reflexionar somos nosotros.

Por todo ello, señor Morenés, yo le pregunto si usted después de todo esto, tiene la vergüenza y desfachatez de seguir representando a todos esos españoles que realmente creemos en la igualdad de género y la defendemos de personas como usted. ¿Puede usted dormir por las noches sabiendo que ha girado la cabeza cuando le han pedido ayuda?, ¿tiene usted la conciencia tranquila sabiendo lo que ha hecho? Cómo ha podido premiar a quien ha cometido semejante atrocidad. Si le queda algo de honradez, de honestidad, dimita señor Morenés. Haga un favor a la sociedad española y márchese.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante una entrevista

"El valiente no es el que no siente miedo, si no el que a pesar de tenerlo actúa" --- Anónimo


viernes, 6 de marzo de 2015

¿EN QUÉ PIENSAN LAS MUJERES?

Un nuevo informe PISA -que parece poco menos que la Constitución en España- ha revelado que continúa habiendo una brecha abismal entre el hombre y la mujer en el mundo laboral... y también en el educativo. Según la conclusión que se puede extraer del propio informe, es que ellas siguen siendo más resolutivas en las aulas y ellos continuan ocupando los puestos directivos en las empresas -una de cada cuatro directivos es mujer-.

¿Recuerdan aquella famosa película de principios de siglo donde Mel Gibson adquiría la extraña capacidad de saber lo que las mujeres pensaban? En "¿En qué piensan las mujeres?", él encarnaba a un egocéntrico publicista de Chicago que, tras sufrir un accidente doméstico y obtener dicha aptitud, se da cuenta de que ellas no lo estiman tanto como él creía e intenta sacar partido de la situación para escalar en el mundo empresarial.

Pues bien, aquel filme que nos ponía de manifiesto la vana concepción que ellas tenían de ellos, y las difíciles relaciones que se establecían entre ambos sexos en el mundo laboral, sería perfectamente aplicable al momento en que vivimos hoy. ¿Qué ocurre para que, siendo a priori la mujer más preparada que el hombre en las aulas, naufraguen más tarde en la empresa? El propio informe afirma que la mujer tiene un problema de "autoconfianza" y "falta de seguridad" que hace que sean ellos los que "cojan la sartén por el mango" fuera de las aulas. De hecho, se dice que son ellos los que repiten más cursos a lo largo de la vida escolar, y los que tienen una peor capacidad lectora... pero mejores aptitudes para con las matemáticas. Lo que explicaría la nulidad de género femenino en las carreras de ingeniería.

¿Cómo puede ser posible que, tras años de lucha por la igualdad de género, este tipo de cosas sigan pasando? La mujer, a la que tanto le ha costado conseguir su libertad y sus derechos, sigue a la sombra del hombre pese a que en conjunto sea mucho más completa. Dato curioso también es la ambición entre unos y otros; ellas aspiran más alto que ellos, que se conforman con menos.

Pese a que la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, asegure que "no hay medidas para solucionar un problema puntual", lo cierto es que lejos de reflexionar sobre un tema que afecta a toda la población española -y no española- ha callado en señal de la que sabe lo que hay, pero mira hacia otro lado. Más delito tiene si cabe tratándose de una mujer.

La verdadera pregunta es en qué punto, o cuál es el detonante, que permite pasar de un "me voy a comer el mundo porque tengo aptitudes para ello" a un "cedo porque considero que soy peor que la competencia". Con los datos en mano es sobradamente cierto que los altos puestos empresariales de nuestro país están copados por hombres y no por mujeres -Tan solo un 21% de los puestos de dirección están ocupados por ellas-.

El mundo empresarial, lejos de equiparar a la mujer, la ha minusvalorado con salarios más bajos y peores condiciones laborales. Una pista reveladora; que en pleno siglo XXI haya que poner cupos mínimos de mujeres en las empresas, dice bien poco de hacia dónde estamos dirigiendo el mundo. Aquí, bien se sabe que no conviene echar las culpas a unos ni a otros. Mal haríamos en entablar otro capítulo de una batalla que lleva tiempo librándose y de la que se ha conseguido mucho, pero de la que queda aun mucho más. 

Imagen cedida por El Economista

"La igualdad de género ha de ser una realidad vivida" --- Michelle Bachelet (Presidenta de Chile)

miércoles, 4 de marzo de 2015

DE VILLANO A HÉROE

El asesinato del opositor al regimen de Putin, Borís Nemtsov, el pasado 27 de febrero refleja la 'dictadura del silencio' que se vive en el país ruso. "Calla o te callo" como se decía en la Sicilia gobernada por la 'Cosa Nostra'.

El alargado brazo de Putin quizás haya querido abarcar demasiado esta vez. La jugada le va a poder salir cara, da la sensación de que ha sido un movimiento poco inteligente, descuidado, del quien se siente acorralado y busca desesperadamente deshacerse de las pruebas que le incriminan. No corren tiempos de calma para el líder ruso que ve como, cada vez más, sus movimientos son más torpes, más 'chapuceros' y menos meticulosos.

No hace falta ser Sherlock Holmes para descubrir que un acontecimiento está relacionado con el otro. ¿Casualidades? Ninguna. Nemtsov tenía información muy valiosa que, con casi total seguridad, iba a poner en serio peligro los maquiavélicos planes de Putin en referencia a su particular cruzada en territorio ucranio. Una teoría conspiratoria al más puro estilo ruso se maquinaba desde hacía ya tiempo en el Kremlin. Nemtsov resultaba para Putin esa 'rata' molesta y llena de rabia a la que había que exterminar. Principal opositor a su regimen y muy crítico ante las políticas que llevaba a cabo Putin y su cúpula, Nemtsov se valía de las televisiones locales y nacionales para atacar de manera directa e incesante todos y cada uno de los movimientos que hacía el líder ruso, y no solo eso, si no que sus declaraciones eran tan ciertas -en muchos casos- como incendiarias. Justo el día después de su asesinato iba a convocar una manifestación en contra de la guerra contra Ucrania que se preveía multitudinaria. "Eliminado el germen, erradicada la enfermedad" que dicen algunos.

Es inevitable retrotraerse al famoso 'Caso Politkóvskaya' donde la periodista, reconocida opositora de Putin, fue hallada muerta en un ascensor con varios balazos el mismo día que el líder ruso cumplía años. El caso no terminó ahí, y es que el ex expía ruso Alexander Litvinenko que investigaba el crimen, también fue encontrado muerto por envenenamiento.

Sea como fuere, la muerte de Nemtsov pasa a engrosar la larga lista de crímenes impunes que se han cobrado en Rusia. Resulta poco creíble pensar que todos estos asesinatos no responden a un mismo patrón y tienen su origen en el Kremlin. Lo que sí parece tremendamente peligroso es que, en pleno siglo XXI, personajes como Putin sigan 'limpiando' a personas que no piensen como él como si la única autoridad moral fuera la de sí mismo.

La oposición, ya débil y cada vez más mermada, se halla acorralada y asfixiada por el Kremlin que coarta y limita cada vez más sus derechos y libertades. Hastiada, llena de odio y con una sed de venganza inconmensurable, no ha sabido valerse de lo positivo de la sociedad rusa para intentar, inteligentemente, destronar al 'zar ruso'. La muerte de Nemtsov puede que sea la mecha necesaria que haga volar por los aires el complejo y meticuloso entramado de Putin, o puede que no. Lo que sí es seguro es que Borís ha pasado de 'villano' a héroe.  

Nemtsov (izq.) y Putin (der.) se dan la mano durante un acto