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viernes, 27 de marzo de 2015

ECHATE A UN LADO, ROSA

Son muchas las conclusiones que se pueden extraer tras los pasados comicios andaluces. Cristian Campos, de El Español, ya ponía de manifiesto unas cuantas cuando el río volvió a su cauce. En concreto 21 entre las que se destacan el monopolio del PSOE, la debacle de Izquierda Unida, la sinrazón de Podemos o que hay regiones específicas en las que el juego político va por libre. Pero por favor, tengan ustedes el gusto de leerlo aquí, merece y mucho la pena.

Sin lugar a dudas, las elecciones dejan a una fuerza política al borde del desastre total. UPyD, el partido de Rosa Díez -como ella misma se encarga de refrendar una y otra vez-, está en serio riesgo de fragmentarse hasta el punto de desaparecer. Hace escasos días, cuatro pesos pesados de la formación magenta -entre los que se encuentran Irene Lozano, representante política que llevó el Caso Zaida al Congreso- dimitieron por "falta de responsabilidades" después de no haber entrado en el parlamento andaluz. "Espero que Rosa Díez reflexione y se dé cuenta de que lo importante son los principios y no las personas" esgrimía Irene. También se sumó a esa corriente crítica otro gran peso como Toni Cantó, quien vía Twitter mostró su desencanto contra la propia Rosa: "Decepcionante rueda de prensa de @rosadiezupyd La dirección del partido debe responsabilizarse de las decisiones que nos han traído aquí".

Rosa se queda cada vez más sola. Atrás quedan los tiempos en los que UPyD aspiraba a convertirse en un partido bisagra determinante entre los dos grandes. La formación que ella dirige es un barco en llamas donde todos sus tripulantes se arrojan al mar, poco a poco, por miedo a quemarse.

¿Se acuerdan del intento de unión entre UPyD y Ciudadanos de Albert Rivera? Pues posiblemente ella sí lo haga. Gran parte -si no toda- de la culpa para que la operación fracasara fue de la lideresa Díez quien no estuvo dispuesta a ceder un milímetro de poder en beneficio de una cohesión que hubiera supuesto la creación de un partido más que interesante. "Discrepancia de opiniones" decía Díez en contra de un Rivera que se quejaba de la falta de interés en encontrar puntos en común, que los había, y muchos. Visto lo visto, el tiempo ha dejado a cada uno en su lugar y ha puesto en tela de juicio la valía de Rosa, que no ha sabido afrontar los desafíos que se han presentado con la inteligencia necesaria para evitar este descalabro.

Rosa Díez (UPyD) y Albert Rivera (Ciudadanos) en pleno consenso

 No es secreto profesional el hecho de que, en esto de la política, tan pronto uno puede estar arriba como de caer al abismo y desaparecer. Pues bien, si hace dos o tres años todo eran alabanzas y vítores para la formación magenta, hoy podría estar sufriendo una desbandada que la esté llevando a un camino sin retorno. Se calcula que en los próximos días, una gran cantidad de militantes y afiliados a UPyD podrían dejar la formación que preside Rosa para unirse al proyecto de Rivera.



Es tiempo de que Rosita se eche a un lado. Y lo haga porque verdaderamente sienta que lo tiene que hacer, no porque nadie se lo diga. Tan necesaria fue la creación del partido que ella fundó como lo es hoy su partida. Con más de la mitad de su partido pidiendo su dimisión -Miguel Ángel Quintana presentará una moción mañana sábado- y con unos resultados en firme desastrosos, además de los augurios nada positivos de cara a los sucesivos comicios, es hora de que Rosa demuestre que amén de lo que muchos crean, el partido está por encima de ella. Porque si de algo estoy seguro, es de que UPyD sigue siendo tan necesaria como lo era en 2007.  

miércoles, 11 de marzo de 2015

"JAQUE MATE, PEDRO"

No suelo ser tan tajante en la vida con ningún asunto porque soy de los que considero que en el gris está la virtud de todo hombre. Pero tengo que reconocerme a mí mismo que esto me está superando. Superando y exasperando. Los ministros del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, no son capaces de dar una a derechas... y es a lo que se dedican. La ex ministra de sanidad Ana Mato -y su nefasta gestión del ébola-, Wert -y su polémica reforma educativa-, el ya ex ministro de Justicia Gallardón -por la reforma del aborto que le costó el cargo-, Montoro -por su agónica presión fiscal sobre el contribuyente-, Fernández Díaz -por sus 'famosas' devoluciones en caliente-, y ahora el ministro de Defensa, Pedro Morenés en relación al caso Zaida.

"Podría ser enviada a combatir y podría morir en ese combate defendiendo la libertad y la seguridad de todos nosotros" ha dicho Irene Lozano, la diputada de UPyD en el Congreso, que ha seguido con detenimiento el caso de la ex capitán Cantero. Aunque quizás la frase que más haya puesto de manifiesto la cobardía y la incompetencia del actual ministro de Defensa haya sido la que a continuación afirmó: "También la suya, señor ministro; ella podría morir por usted y usted no movió un dedo por ella, eso se llama parasitar a los ciudadanos".

Para quien no haya seguido el caso -muy desconectado tiene que estar del mundo que nos rodea puesto que salió en Salvados el pasado domingo- la ahora comandante del Ejército de Tierra, Zaida Cantero, fue acosada sexualmente por un teniente coronel -ahora coronel- y se ha tenido que enfrentar desde entonces, a una campaña de acoso y derribo hacia su persona tras haber "ganado" la batalla judicial, en un tribunal de justicia militar. La victoria solo fue un espejismo porque, al final de toda la película, ella está al borde de abandonar la "profesión de mi vida" por presiones de altos mandos, el acosador promocionó a coronel -en el Ejército se asciende por el beneplácito de cargos más altos, a sabiendas de lo que has hecho y no has hecho- y tan solo quedó inhabilitado dos años y diez meses de prisión -con tres se le expulsa y se le inhabilita de forma permanente del Ejército- y quizás lo más grave, no encontró apoyo de la gente que debería haberla apoyado cuando tuvo la valentía de poner en conocimiento su caso -como ella mismo explicó en el programa de Évole, el Ejército se rige jerárquicamente, es decir, lo que a uno no le guste se lo debe comunicar inmediatamente a su superior quien, en este caso, era el mismo acosador-.

La comandante Zaida Cantero durante la entrevista con Jordi Évole en Salvados

Así pues, resulta tremendamente desalentador que el responsable último de un cuerpo como el de las Fuerzas Armadas, que en teoría debería ser una institución ejemplificadora en este y otros muchos terrenos, solo dé la cara cuando sea ya de obligado cumplimiento por ser un clamor en la sociedad, y no de motu proprio. Y no solo eso, si no que sea para mentir descaradamente e insultar a la diputada, además de hacer callar al hemiciclo. "El Ministerio de Defensa mantiene una política de tolerancia cero al acoso sexual" explicaba con poco atino Morenés, quien tras verse acorrolado y desarticulado verbalmente pasó a los descalificativos personales, "usted tiene bajeza moral" o "busca autopromoción de su libro" -en relación al libro que la diputada de UPyD publicará en referencia a este caso-.

Eso sí, ninguna referencia en concreto a la ex capitán -tan solo un "la saludo con todo el respeto"- que reprimía las lágrimas en la tribuna ante el esperpénto político que allí se estaba ofreciendo. Un simple perdón hubiera bastado, una rectificación en firme de quien se espera que defienda los intereses de los suyos, un reconocimiento de "lo he hecho mal, he apostado por mis intereses personales, he apoyado a los que más poder tienen en vez de ponerme de lado del más indefenso".

Zaida Cantero ya no podrá seguir disfrutando de lo que más le gusta porque se lo arrebataron quienes deberían ser sus valedores y defensores. Esta no es un historia aislada en el Ejército y en el resto de la sociedad, pero sí es la única que se conoce y que ha logrado calar. Es la historia de una mujer cualificada y preparada que decidió imbuirse en un sector dominado mayoritariamente por hombres, que no se prestó a la injusticia que se estaba cometiendo contra su integridad física y moral, y que terminó perdiendo la ilusión y la confianza por lo que más le gustaba hacer.

Si este es el Ejército que nos representa; una institución que premia a los maltratadores  y condena a los indefensos, que catapulta la falta de escrúpulos y lleva al ostracismo a quien trabaja duro, que defiende y arropa a los que se creen que tienen la potestad para hacer y deshacer lo que les parezca en nombre de España y que deja desamparados a los que necesitan amparo, a esta institución no quiero pertenecer. Ni mucho menos me siento identificado con los valores que promueve. Queridos lectores, nunca fue bueno generalizar y con esa premisa haré la siguiente afirmación: este es el Ejército que nos representa allá por donde estamos, en labores humanitarias, en conflictos bélicos, en misiones de paz... cómo podremos ayudar a otros países o a otras culturas cuando quienes realmente necesitamos cambiar y reflexionar somos nosotros.

Por todo ello, señor Morenés, yo le pregunto si usted después de todo esto, tiene la vergüenza y desfachatez de seguir representando a todos esos españoles que realmente creemos en la igualdad de género y la defendemos de personas como usted. ¿Puede usted dormir por las noches sabiendo que ha girado la cabeza cuando le han pedido ayuda?, ¿tiene usted la conciencia tranquila sabiendo lo que ha hecho? Cómo ha podido premiar a quien ha cometido semejante atrocidad. Si le queda algo de honradez, de honestidad, dimita señor Morenés. Haga un favor a la sociedad española y márchese.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante una entrevista

"El valiente no es el que no siente miedo, si no el que a pesar de tenerlo actúa" --- Anónimo