viernes, 20 de marzo de 2015

ANDALUCIA, ¿QUÉ HARÁS?

Ya casi lo tenemos en nuestras puertas. Se ha hecho de rogar pero ya está aquí. Las elecciones andaluzas del próximo 22 de marzo serán la primera piedra de toque para ver si el complejo entramado político se queda como está, o en cambio se desmorona para iniciar otro juego pero con diferentes piezas.

En un año que se presenta crucial para el devenir político de nuestro país, la plaza andaluza será testigo del primer envite de los cuatro que se nos presentan en este apasionante 2015. A los comicios andaluces le seguirán las elecciones municipales -24 de mayo-, las catalanas -27 de septiembre- y las generales allá por noviembre que terminarán de trazar la hoja de ruta que seguirán los españoles durante cuatro años.

Andalucia; ancha, soleada y llana tierra, ha sido desde los comienzos de la democracia bastión inexpugnable de los socialistas. Tras la caída de la UCD en 1983, los andaluces han visto reflejadas todas sus ilusiones y depositada toda su confianza en el PSOE. De hecho, allí se fraguó en mayor medida la victoria de Felipe González en el 1982 y también le permitió extender su gobierno por más de un decenio. Rica tierra de cultivo y granjeo, los andaluces -gente trabajadora mal que le pese a algunos- siempre han sentido simpatía por el partido que 'defendía' los derechos del trabajador. Pero no todo ha sido un camino de rosas para los socialistas. Lo que fue un amor a primera vista durante la época de González, se tornó en un desencuentro con la llegada de José María Aznar al poder -en 1996- donde el apoyo a los de 'puño y rosa' cayó drásticamente. Ni siquiera con los populares en el poder, Andalucia dejó de ser socialista. Siempre fue la espina clavada de Aznar que puso mucho de su parte para revertir allí la situación. La llegada de Zapatero a Moncloa supuso una reconciliación con ese primer amor que nunca se olvida. Los socialistas volvían a poner tierra de por medio durante los siguientes ocho años, hasta 2012. Ese sería el año del cambio, no solo porque los populares volvían al poder de la mano de Mariano Rajoy, si no porque sería la primera vez que aglutinaban más apoyo que el partido en la oposición. Los populares lograron 50 escaños -a cinco de la mayoría absoluta- por 47 de los socialistas y 12 de Izquierda Unida. Pero ni con esas llegaron a presidir la Junta...

Gráfica histórica del apoyo electoral a los diferentes partidos en Andalucia (Fuente: El País)
Así pues, los andaluces acuden a la cita electoral bajo la atenta mirada del resto de España que tendrá, a buen seguro, muy en cuenta los resultados que se den. La presión si cabe es mayor puesto que la región afronta esta cita sumida en un caos social, económico y político absoluto.

La mayor tasa de desempleo de toda España
A comienzos del presente mes, el CIS realizaba una encuesta en la cual se reflejaba que el principal problema para los andaluces era el paro (un 78,6%). Andalucia tiene la mayor tasa de desempleo de toda España con un 34,23% superando en 10 puntos a la siguiente comunidad autónoma. De hecho, es una de las regiones con mayor paro de todos los países europeos. Más de una persona de cada cuatro no tiene empleo. La cosa no queda ahí. Y es que el paro juvenil -menores de 25 años- representa un 59%. Es decir, más de la mitad de jóvenes no está trabajando ni estudiando.

Es posible que Andalucia esté sufriendo con más castigo la crisis, un región que vive del sector primario -en plena decadencia- y de la construcción. Incomprensible que una comunidad autónoma pueda mantenerse a flote de esta manera.

Pese a que desciende, Andalucia sufre un alto abandono escolar
Andalucia sufre un verdadero drama en este sentido. El 28,4% de los chavales en edad de estudiar abandona la formación por falta de motivación o por un sistema educativo deficitario. El dato no es del todo negativo si tenemos en cuenta que ha bajado en nueve puntos respecto de los tres últimos años.

¿Dónde está el problema? Una educación deficitaria, el trabajo de dinero 'fácil', la falta de ambición, la herencia... muchos pueden ser los factores que hayan llevado a que Andalucia presente uno de los mayores dramas que pueda tener una región o un país.

Los 'ERE' como máximo exponente de la corrupción
La mayor lacra de esta sociedad también ha dejado patente su sello en Andalucia. Multitud de empresarios y cargos políticos han sido imputados por diversos fraudes que han hecho que gran parte de la sociedad andaluza esté desilusionada y hastiada de tanto 'mangante'.

Sin lugar a dudas el caso que se lleva la 'palma' es el de los ERE. Con un montante final estimado en cerca de los 140 millones de euros entre prejubilaciones fraudulentas, subvenciones a empresas que no estaban presentando ningún ERE y comisiones a intermediarios de la Junta y sus respectivos trabajadores, la jueza Alaya -que lo instruye- sigue sacando más y más irregularidades en el seno del partido socialista. Manuel Chaves y Juan Antonio Griñán están en el punto de mira por ser, presuntamente, los cabecillas de la trama.

El PER y su dudosa función real
El 'Plan de Empleo Rural' ha sido motivo de intenso debate desde su implantación en 1986. Su objetivo era en apariencia muy claro: que los jornaleros agrarios de Andalucia y Extremadura tuvieran derecho a subsidio por desempleo durante los periodos más bajos de trabajo. Es decir, que pudieran vivir dignamente en los periodos en que la cosecha no era tan alta.

Pues bien, son muchas las voces que han puesto el grito en el cielo y han afirmado que con ese subsidio y trabajando esporádicamente, muchos de estos jornaleros pueden vivir sin pegar palo.

Aumento de la brecha social como consecuencia de una mala gestión
La mala gestión y el despilfarro que ha sufrido la región han agravado, aun más, la brecha social. Los pobres son aún más pobres y los ricos todavía más ricos. Y la culpa no se le puede echar enteramente al gobierno central puesto que ha dotado a la Junta de recursos monetarios más que suficientes como para hacer frente a los desequilibrios que se dan.

En una comunidad autónoma donde domina principalmente el sector primario -con unos fuertes ingresos de caracter temporal en concepto del turismo en los periodos estivales- los gobiernos sucesivos han tratado de paliar, sin éxito, esta desigual condición que sufre Andalucia. 

A tenor de los graves problemas que sufren los andaluces y de la desafección política reinante, el gobernar con cabeza y criterio durante los próximos cuatro años podría valer más de un tanto al que lo consiga. Susana Díaz (PSOE) parte como la gran favorita, pero mal haría en cantar victoria antes de tiempo. El PP, como principal opositor y con ganas de liderar el cambio en una región que se le lleva resistiendo demasiado tiempo, acompaña a Podemos, Izquierda Unida, Ciudadanos y UPyD en la terna de candidatos dispuestos a asaltar 'el trono socialista'.

Estimación de voto del electorado andaluz. Fuente: Kiko Llaneras (El Español)

Para quien todavía ande despistado, haré un rápido repaso por los partidos y candidatos de los principales partidos que aspiran a presidir la Junta:

Susana Díaz (PSOE)
Parte como favorita indiscutible pese a que las encuestas no le dan una mayoría absoluta. A la actual presidenta de la Junta -lo es desde 2013- no le falta liderazgo para afrontar el reto.

Implacable y decidida, Susana Díaz (Sevilla, 1974) conoce perfectamente sus virtudes y las emplea con sumo rigor, nada en su entorno queda al azar. Desborda simpatía, carisma, don de palabra e imagen que la han ayudado desde el comienzo de su carrera política. Nacida en el seno de una familia obrera -hija de fontanero- conoce de primera mano la realidad de 'su' pueblo. Su meteórica carrera -en menos de 20 años ha accedido a la presidencia andaluza- es fruto de su meritorio trabajo y de su defensa a ultranza de los derechos de sus paisanos.

La actual presidenta de la Junta durante un meeting
Tendrá que pactar casi seguro con alguna fuerza para gobernar en 'relativa' calma. Ciudadanos o Podemos serían sus principales opciones después de que Izquierda Unida carezca de la presencia necesaria, según los últimos datos arrojados por el CIS. Tendrá que hacer frente al caso de los ERE y 'limpiar' sin contemplaciones los posibles condenados por fraude que pueda haber.

Juan Manuel Moreno Bonilla (PP)
Su elección como candidato trajo mucha 'cola' en el seno de su partido y en el de sus rivales. Juan Manuel Moreno (Barcelona, 1970) se siente andaluz a pesar de que nació en las antípodas españolas. A los tres meses, su familiar -de origen andaluz- volvío a Málaga y allí creció y se formó. En 20 años se ha hecho con la batuta de los populares en Andalucía. Algo tendrá.

Juan Manuel Moreno en un acto de partido
Las últimas encuestas reflejaban que no le conocía cerca del 40% de los electores. Su buena presencia y su aguda capacidad crítica con la labor del actual gobierno andaluz son sus dos armas más fuertes para ganar. En el último debate demostró tener buena 'mano' al poner en más de un aprieto a su máximo rival -Susana Díaz-. Tendrá que luchar consigo mismo y contra parte de su partido para lograr su objetivo. Una alianza con Ciudadanos podría ser definitoria. Podemos, IU o UPyD no parecen ser opciones viables. 

Antonio Maillo (IU)
Izquierda Unida es la clara perjudicada de todo este embrollo político. Los ex socios del PSOE se desploman en las encuestas y se dice incluso que serán rebasados por Ciudadanos. Su baza a favor es su candidato. Antonio Maillo (Córdoba, 1966) es un hombre culto -sabe tres idiomas además de latín y griego- y ha dado un soplo de aire fresco al partido. Profesor de la Universidad de Sevilla, Maillo se mantiene fuera de los fuegos de artificio que van del PP al PSOE y viceversa. Cuenta con el respaldo absoluto de Cayo Lara y Alberto Garzón, además del de los simpatizantes del partido -88,38% le votaron como candidato a estos comicios-.

Su lucha será la de siempre: hacer de IU una fuerza política fuerte y creíble. No lo tendrá nada fácil pero será importante el papel que juegue en los futuribles pactos en función del resultado cosechado. Volver a formar coalición con el PSOE no parece una opción, pero muchos integrantes del propio partido son los que han reconocido que "cualquier alianza es buena si las cosas se hacen bien y hay predisposición".

Antonio Maillo en pleno acto del partido
Teresa Rodríguez (Podemos)
Podemos irrumpirá con fuerza en el panorama político español. A nadie le queda duda de ello. Andalucia será la primera estación que nos permitirá ver cuán de real es este proyecto. Para ello, el partido que dirige Pablo Iglesias ha depositado en Teresa Rodríguez (Cádiz, 1981) toda la confianza para llegar a la Junta.

Su historia, es la historia de una lucha permanente. Desde bien pequeña se ha opuesto a la base aeronaval hispano-estadounidense en Rota. Llegó a pertener a Izquierda Unida e impulsó asambleas en contra de la Ley Orgánica de Universidades, el Plan Bolonia y la Constitución Europea de 2005. Abandonó el partido para pertenecer a la Izquierda Anticapitalista y de esta plataforma pegó el salto a Podemos en 2014. En febrero de este año fue elegida con el 80,86% de los votos.

La candidata a la Junta de Podemos, Teresa Rodríguez
Mucho se habla de que Podemos pueda ser la llave en estos comicios. Las expectativas son muy grandes y las encuestas le dan la razón. Andalucia, tierra proclive al dominio de la izquierda, ve en Podemos la alternativa a la gran desilusión que ha generado el PSOE. Con este último podría haber pacto pero dependerá de en qué condiciones. Lejos de PP y Ciudadanos ideológicamente, tan solo IU podría asociarse con ellos.

Juan Marín (Ciudadanos)
Es posiblemente la fuerza política que más haya crecido en los últimos meses. Ciudadanos afronta los comicios andaluces con la seguridad del que tiene mucho que ganar y poco que perder. El partido que dirige Albert Rivera sabe muy bien las expectativas que se ha generado en torno a él y su grupo, y confía en que se solidifiquen en apoyos que les permitan entrar a jugar más allá de Cataluña.

Para ello le han dado la batuta a Juan Marín (Cádiz, 1962) un hombre de dilatada experiencia en la vida política -fue teniente alcalde y socio del PSOE en el ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda- y gran conocedor de su tierra. Quizás sea el que más desapercibido pase pero juega con la baza de ser el 'tapado'.

Juan Marín, candidato de Ciudadanos en Andalucia
Ya ha dejado claro que no se andará con remilgos a la hora de realizar "las reformas que necesita Andalucia" y que no habrá "pactos con los partidos de siempre" porque, a su juicio, sería una "traición a nuestro electorado". Un pacto con el PSOE no sería descabellado como tampoco lo sería con el PP.

Martín de la Herrán (UPyD)
Un desconocido producto del mal momento que atraviesa el partido -pese a la notoriedad que le ha dado el 'Caso Zaida'-. Martín de la Herrán (Jerez, 1976) sueña con quitar terreno al bipartidismo de una vez por todas, empezando por suelo andaluz. De hecho, pese a que las encuestas no son benévolas con la formación magenta, aspiran a entrar en "un parlamento fragmentado que requerirá de pactos" y es ahí donde pretenden ser importantes.

Martín de la Herrán (UPyD) durante un acto de campaña
El partido de Rosa Díez quiere dar la sorpresa y armas tiene para ello. Saben de la importancia de conseguir diputados en el parlamento andaluz para terminar de convencer a la gente de que ellos sí son un partido fuerte. Pactará con todas las fuerzas siempre y cuando exista un equilibrio a la hora de dar y recibir.

Sobre el papel, se prevé una Andalucia dividida y que necesitará de pactos para ser gobernada. Pactos lógicos y con criterio que hagan florecer de una vez por todas a una comunidad autónoma a la que España necesita para salir de este bache. Aquí ya no se trata de ver quién consigue más y quién menos, si no empezar a levantar el país a golpe de razón y no de corrupción y mentiras. Es tiempo de cambio. Puede que este sea el punto de partida de algo diferente, no se sabe si bueno o malo, solo que será algo distinto. Y eso, para los tiempos que corren, invita al optimismo.

 

lunes, 16 de marzo de 2015

LA EDUCACIÓN COMO DERECHO INALIENABLE

"La educación y la cultura están en manos de ministros incultos" decía Arturo Pérez Reverte allá por el año 2011. Si bien es cierto que su punto fuerte jamás fue el optimismo, el escritor y letrado enjuició a la perfección la que posiblemente sea la lacra de nuestra sociedad actual.

De siempre es sabido que un pueblo jamás podrá progresar si su base no es sólida. Una educación exitosa convierte a una sociedad inculta y aborregada en otra con capacidad y espíritu crítico que no permita la manipulación y el atocinamiento en beneficio de unos pocos.

La educación de un pueblo no es aspecto que se pueda negociar. Quizás otros sí lo puedan ser pero no este. Y no puede ser por la sencilla razón de que una educación seria, adaptada a las necesidades y retos actuales, es un seguro de vida para que las sociedades avancen, progresen y sean capaces de superar con garantías los obstáculos -cada vez más complicados- que van surgiendo a lo largo del camino. La educación es un derecho inalienable que tiene todo ser humano, y un deber que tienen los gobernantes para con sus ciudadanos.

Más preocupados los unos por preservarse en el poder y los otros por acceder a él, todas las fuerzas políticas han eludido -quizás por descuido, quizás a drede- un tema tan capital como este. Y mal harían en seguir de mutis por el foro. Gran parte de los problemas que hoy tenemos son justamente por tener una educación deficitaria, producto del desinterés -o interés- que los políticos, y la sociedad en general, han tenido en torno al asunto. Y digo por lo bajini lo de "interés" porque es más fácil amansar a un perro dócil que a una bestia enfurecida. 

Una sociedad desprovista de capacidad crítica, de cultura y de inteligencia es más fácilmente manejable. La pregunta que cabe hacerse es, ¿cuándo hemos primado la educación al juego político? Desde luego, habría que hacer un ejercicio de memoria laborioso para hallar la respuesta. El Siglo de Oro español dignificó a nuestro país, de algún modo lo humanizó y al mismo tiempo lo elevó hasta el paraíso. Los Quevedo, Lope de Vega, Góngora o Calderón de la Barca hicieron de la cultura su bandera y dejaron un poso intelectual que sigue perdurando hasta nuestros días. Habría que esperar hasta la segunda república -en la década de los 30 del pasado siglo- para que se produjese un amago que hizo presagiar, durante un momento, que la sociedad volvía a recuperar la razón y con ello la necesidad de priorizar la educación sobre todas las cosas. El estallido de la Guerra Civil y la llegada del franquismo cortaron de raiz todo esto. Con la llegada de la democracia a finales de los 70 y hasta nuestros días, la educación ha sido un juguete en manos de los políticos quienes no han dudado en valerse de ella como herramienta electoralista en las legislaturas en las que uno y otro partido han gobernado.



PP y PSOE han machado sin descanso al sistema educativo hasta el punto de desconocer hacia dónde se iba o qué se pretendía. El modelo que uno instauraba a su llegada al poder, el otro lo sustituía por otro totalmente opuesto con tal de que se diferenciara la 'etiqueta'. Esa inestabilidad ha terminado por crear generaciones mediocres con poca capacidad de crítica consigo mismos y con el mundo que les rodea. Un sistema que ha fomentado el abandono escolar, la 'titulitis', una brecha social enorme o la descompensación laboral -mucha gente en carreras y poca en Formación Profesional-. Esto se refrenda uno año tras otros en los famosos informes PISA que ponen de manifiesto que nuestro país está por debajo de la media en cuanto a conocimientos intelectuales y prácticos. Nos hemos dejado avasallar y hemos perdido algo tan importante como el sentido común. Hemos permitido que la educación pase de ser algo vital, necesario para nuestro desarrollo como personas a que sea un factor complementario e incluso carente de sentido.

Pero volviendo a la actualidad, las diferentes fuerzas explican en sus programas electorales, en mayor o menor medida, lo que pretenden hacer en torno a la educación. A continuación, expondré las principales líneas de actuación de los principales partidos en torno a este asunto para que sea el propio lector el que extraiga las conclusiones pertinentes:

PARTIDO POPULAR (PP) (http://www.pp.es/actualidad-noticia/educacion-que-estamos-haciendo)

Los populares, con José Ignacio Wert a la cabeza, no han dejado indiferente a nadie. Como partido en el poder, tenían la obligación de cambiar las cosas y su fracaso en torno a ese tema ha sido monumental. Y lo ha sido porque ni ellos mismos sabían lo que querían hacer. La famosa LOMCE (la denominada Ley Wert) ha sido el centro de muchas críticas. Una ley que sí pretende ajustarse al panorama europeo pero que al mismo tiempo es elitista.

Medidas que pretende llevar a cabo el Gobierno en materia educativa.

Pese a que la ley se impantó hace poco y todavía es demasiado pronto como para extraer conclusiones rotundas, sí parece lógico fomentar una formación dual que permita diversificar a la población entre gente que quiere obtener una carrera y otros que se decantan por la Formación Profesional (FP). Uno de los mayores problemas que antes he comentado es la 'titulitis' que sufre nuestro país. Mucha gente con estudios universitarios y poca en la FP, un verdadero problema porque una sociedad no se construye solo con teóricos. También parece de recibo que los chavales puedan ir enfocando desde los últimos años de la ESO su futuro, pero parece un error el aumento de alumnos por clase. Si la calidad de la enseñanza no es buena con lo que hay, nada hace presagiar que se vayan a conseguir mejorar los estándares aumentando el número de alumnos. Los dos últimos puntos están estrechamente ligados. Acabar con el abandono escolar depende en gran medida de la calidad de los profesores y de su influencia a la hora de dirigir al alumno. Hoy eso está muy lejos de conseguirse.

Las medidas parecen adecuadas pero su ejecución es, a todas luces, un escarnio público para quien no tenga el poder adquisitivo suficiente como para poder permitirse una formación en condiciones, que resulta a la postre clave para competir con el resto de países.

PARTIDO SOCIALISTA (PSOE) (http://www.psoe.es/ambito/educacion/news/index.do)
Es muy llamativo el caso del partido en la oposición. En su propia página web critican con dureza las medidas adoptadas por el gobierno pero no esbozan una línea clara de lo que pretenden hacer si vuelven a la Moncloa. Se oponen al 3+2 universitario porque consideran que se comprime aun más el temario y que a la larga se terminará abonando más dinero porque los dos años de Máster se hacen indispensables.

Mucho que reprochar al gobierno socialista de Zapatero que empobreció, y mucho, el nivel educativo del país. Con un abandono escolar y universitario enorme por no hablar de una nefasta gestión económica en las universidades públicas y colegios.

Críticas y más críticas del quien sabe que lo que tenemos hoy es, en parte, fruto de la gestión propia. Más preocupado en otras batallas que en la que sea quizás la más importante.

Podemos (http://podemos.info/wordpress/wp-content/uploads/2014/05/Programa-Podemos.pdf)
El partido que dirige Pablo Iglesias no hace una evaluación exhaustiva de la educación ni tampoco ofrece medidas concretas para paliar el desastre. Es curioso que siendo profesores en muchos casos universitarios no hagan un mayor hincapié, dentro de su programa, en el sistema educativo.

Tan solo dedican dos apartados (3.5 y 3.6) al respecto y son excesivamente genéricos como para hacer juicios más amplios. Grosso modo promueven una igualdad absoluta, desincentivar lo privado y desligarse del Plan Bolonia -o más bien modificarlo-.

Extracto del programa de Podemos en relación a la educación.
Excesivas generalidades sin fundamentos de peso. Ausencia de cifras que apoyen el cómo van a realizar lo que pretenden, ni planes más concretos que nos ayuden por ejemplo a desvelar qué herramientas son las que fomenten la "innovación", "el pensamiento crítico" o "los procesos creativos".

Apuesta acérrima por 'no dejar a nadie en el camino' pero carente de validez por no decir en qué consistirá exactamente, y en qué se traducirá ese esfuerzo en términos económicos.

CIUDADANOS (C's) (http://www.ciudadanos-cs.org/nuestras-ideas/educacion)
Sí existe un apartado en concreto que alude directamente a la educación pero también es demasiado general y no aporta ninguna cifra que haga, de la idea, algo más real.

Extracto de la web de Ciudadanos donde habla de la educación.
Se habla de la igualdad de oportunidades -pero sin profundizar en qué gasto requiere eso o cómo van a ser las ayudas para familias menos pudientes- de elevar la formación del profesorado para lograr, por ende, una mayor cualificación de los alumnos, de dotar a los centros de mayor autonomía a la hora de gestionarse, de profundizar en la enseñanza e interiorización de valores éticos y morales -suena muy tópico, se tendría que concretar este punto- y la creación de escuelas públicas laicas.

Buenas intenciones pero que hacen falta ser pulidas para que no queden en papel mojado.

IZQUIERDA UNIDA (IU) (http://www.izquierda-unida.es/taxonomy/term/272)
En la línea del PSOE. Críticas a las políticas de los populares por la desigualdad que crearán sus medidas, apuesta por una igualdad entre géneros en el entorno educativo y rechazo absoluto al nuevo plan universitario.

No propone una alternativa real y se queda en la superficie de la cuestión. Punto negativo para un partido que promueve la igualdad en los entornos laborales, la desprecarización en los contratos pero que no es capaz de proponer ideas educativas sólidas que puedan cristalizarse si llegara al gobierno.

UNIÓN, PROGRESO Y DEMOCRACIA (UPyD) (http://www.upyd.es/Educacion-y-conocimiento)
Para sorpresa de muchos -o no tanta- el partido que tiene más desarrollado el apartado educativo es la formación magenta. Si bien es cierto que critica sin descanso lo habido antes y lo existente ahora, el grupo que lidera Rosa Díez desgrana, en su página web, los principales problemas de la educación en nuestro país y sí propone supuestos perfectamente aplicables en caso de llegar a Moncloa.

Uno de los 'cajones' educativos disponible en la página web de la formación.
La necesidad de hallar una igualdad de oportunidades pero sin hacer, que esa igualdad, termine por crear mediocridad -que es justamente lo que ha pasado- es el mal endémico que está sufriendo nuestro país. Abogan por una educación que sea competencia del Estado en los temas fundamentales -libertad para escoger la lengua vehícular-, rechazo absoluto a la LOMCE, una Formación Profesional a la altura, un profesorado mejor preparado y con una mayor autoridad y una mejor gestión de las universidades.

Pese a que tampoco aporten cifras ni esquemas muy pormenorizados, sí que analizan -a mi juicio con bastante criterio- los males educativos y proponen soluciones efectivas y rápidas para cortar semejante sangría.

Aquí, en esta plaza, se debe de dejar el hacha de batalla para otras lides. La educación no es algo con lo que se pueda jugar o manipular. Estar en una sociedad donde esa educación sea prioritaria significa estar en una sociedad culta, donde cada persona sea absolutamente libre y lo sufientemente juiciosa como para hacer frente a sus actos. La educación permite que una sociedad no quede en el olvido, que no pase 'de puntillas', y que deje poso para las generaciones venideras. Debemos recuperar los clásicos y unirlos a las nuevas exigencias tecnológicas del ahora. Solo eso nos garantizará un futuro lleno de posibilidades para evitar otro presente lleno de mentiras y falacias


Y es que, como dijo Reverte, "el Estado debería proveer de una educación competente a sus ciudadanos, con el fin de que estos puedan luego equivocarse libremente y tengan esa capacidad de rectificar si así ocurre".

jueves, 12 de marzo de 2015

ALGO ESTÁ CAMBIANDO EN EL PERIODISMO ACTUAL

Dos grandes acontecimientos periodísticos de gran relevancia están sacudiendo, con brío, los cimientos ya casi inexistentes del sector. El nuevo proyecto periodístico de Pedro J. Ramírez -El Español- y la creación de LENA (Alianza de Periódicos Líderes en Europa, por sus siglas en inglés) están haciendo que se recobre la esperanza y la ilusión de una profesión que vaga sin un rumbo claro desde hace ya tiempo.

No sabemos si esto cambiará en algo el triste panorama que se cierne en el citado sector, pero lo que sí es seguro es que estas dos noticias invitan a pensar, con optimismo, que si se quiere se puede. Que los propios periodistas no se van a quedar de brazos cruzados mientras ven como una de las profesiones más longevas de la historia se desmorona.

El Español de Pedro J. ya carbura y no se pone techo. Después de lograr para la causa cerca de cuatro millones de euros (3.606.600 exactamente) al cierre de su campaña de crowdfunding -término inglés que se utiliza para designar aquella campaña que se financia desde la red- y estar arropado por 5.595 inversores, el nuevo medio del ex director de El Mundo verá la luz el próximo otoño... y las expectativas, como no podrían ser de otra manera, son enormes. El reputado periodista inicia su tercer proyecto desde cero -tras Diario 16 y El Mundo- pero con la misma ilusión que entonces. Hay algo que cambia, y ese algo resulta que lo es todo. El medio será íntegramente digital y no contará esta vez con el papel como fiel acompañante. Deja de lado los pesados costes de imprenta para ofrecer unos contenidos de calidad en la nube. ¿Arriesgado? Es posible, pero si por algo siempre se ha caracterizado Pedro J. -a parte de su afán por sacar exclusivas- ha sido por ser un visionario. Ya lo demostró cuando puso en marcha la plataforma Orbyt en El Mundo, ofreciendo contenidos más exclusivos y más extensos que los que había en la red o en la propia edición en papel, y ahora quiere reeditar aquel logro desde una óptica distinta. Valiéndose de su influencia y de las redes sociales -el periódico cuenta con perfiles en Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn- Pedro J. ha logrado, en tiempo récord, que 'su' nuevo medio se conozca. Además no estará solo. Muchos de los que crecieron con él en El Mundo -y antes en Diario 16- volverán a seguirle. No descarten sorpresas de última hora de algunas de las plumas más brillantes de nuestro país. 

El proyecto pinta ya muy bien desde el principio, de eso no hay duda. El propio Pedro J. lo reconocía en una entrevista que le hicieron a comienzos de año cuando apenas era una idea, llena de sentido pero una simple idea, que hoy ha pasado a convertirse en realidad. Es pronto aun para hacer cualquier vaticinio pero si la evolución sigue como hasta ahora, es muy posible que solo le esperen buenas criticas.

Pedro J. Ramírez, director de El Español

LENA nace de la necesidad de unir fuerzas con el objetivo de cubrir un espectro más amplio e intentar ofrecer un contenido de mayor calidad al lector. Así, el Die Welt (Alemania), La Repubblica (Italia), Le Figaro (Francia), Le Soir (Bélgica), Tages Anzeiger y Tribune de Genève (Suiza) y El País de España aúnan experiencia y mentes en un último esfuerzo por salvaguardar el orgullo periodístico. "Adaptarse o morir" decía Darwin. Son tiempos de globalización, tiempos para concentrar todas las fuerzas en una, y ese es justamente el germen de esta nueva iniciativa que busca, en la medida de lo posible, reactivar el sector de "la prensa de siempre".

El porqué de esta alianza tiene su explicación en el propio comunicado que lanzó la nueva institución, que rezaba así: "compartimos una serie de valores comunes relacionados con la importancia del periodismo de calidad a la hora de estructurar sociedades abiertas y democráticas, con un mensaje de progreso económico y justicia social". Y las buenas consignas no acaban ahí. El pilar fundamental en el que se sustentará LENA será el de su apuesta total sobre las nuevas tecnologías. "Todos nos damos cuenta de que el gran valor del proyecto es impulsar nuestra oferta con tecnología como una oportunidad para hacerlo mejor, abarcando nuevos horizontes" explicaba Javier Moreno, ex director de El País entre 2006 y 2014 y parte vital en el proyecto, quien además añadía "es nuestra obligación mantener a nuestros miembros en la vanguardia tecnológica, comercial y editorial".

Otra fortaleza del proyecto es que fomentará el intercambio de periodistas y demás empleados, lo que ayudará a ampliar conocimientos, idiomas y experiencias. Todo en un marco común que pretende en un futuro -y si todo marcha bien- ampliar el numero de integrantes.

De izquierda a derecha, Javier Moreno (director de LENA), Pier Paolo Cervi (La Repubblica), Marius Schneider (Die Welt), Sofia Bengana (Le Figaro), Juan Luis Cebrián (PRISA), Pietro Supino (Tages-Anzeiger y Tribune de Genève) y Bernard Marchand (Le Soir)

De esta manera, nos encontramos con dos proyectos que son distintos en su origen y posiblemente en su aplicación, pero que tienen en común el factor fundamental sobre el que gira y girará esta bonita y necesitada profesión: Internet. Ambas ambiciosas inictiavias han sabido leer las necesidades y hábitos actuales y han decidido jugarse todo a una carta. Ahora queda quizás lo más complicado: cambiar la mentalidad de una sociedad que solo consume contenidos de calidad gratuitamente.