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domingo, 12 de abril de 2015

AVE, CESAR

¡Reconozco que me pirra el periodo pre electoral! Sí, soy raro pero es que es parte de mi ser. Mientras unos lo ven con desinterés y verborrea dialéctica al más puro estilo hollywoodense -que razón no les falta por otro lado- yo prefiero verlo como un mercadillo dominguero de oportunidades al mejor precio. Cada partido se desmelena y lanza, sin ton ni son, un retahíla de propuestas que buscan diferenciarse en algo de la competencia.

Hace gracia porque, en muchos casos, carecen de sentido y en otras apenas se diferencian de las que propone el contrario. Sin embargo, en este mercadillo del todo vale sí se pueden empezar a establecer los puntos de partida de unos y otros, o dicho de otro modo, ya se puede vislumbrar de qué pie cojea cada cual. La última tendencia de moda -que no es la de primavera-verano del Corte Inglés- es el AVE (Alta Velocidad ferroviaria Española).

Imagen cedida por Renfe.
 ¿Se debe seguir invirtiendo en él? ¿quizás se debiera plantear seriamente reedistribuir los recursos económicos otras lides que requieren de mayor urgencia? ¿damos por finalizada, entonces, la súper obra de infraestructura? En esta disyuntiva se mueven los partidos aspirantes a la Moncloa -que por cierto están en un puño según la última encuesta de Metroscopia publicada hoy por El País-.

Lo cierto es que el AVE es una de nuestras mayores fortalezas competitivas de cara a poder rivalizar con el mercado internacional. España cuenta con la friolera de 2.400 kilómetros de servicio ferroviario llegando a conectar los principales centros neurálgicos como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. Millones de personas eligen el tren de alta velocidad para desplazarse ya sea por negocios, vacaciones o asuntos personales. Gran parte del comercio se realiza por sus vías debido a su velocidad -puede llegar a alcanzar los 350 Km/h- y por su fiabilidad. Desde que se hiciera el primer tramo en 1992 (Madrid-Sevilla) España dejó claro que una de sus apuestas más fuertes iba a ser con el AVE. Con dos proyectos más que interesantes que dejarían prácticamente conectados todas las grandes metrópolis del país -la 'Y vasca' y Galicia- hoy se habla más de sus excesivos costes de mantenimiento y de su escasa utilización, que de lo que sigue reportando a nivel nacional e internacional. Es nuestro santo y seña.

Sea empleado como arma electoralista o no, la realidad es que España se gasta al año entre 70.000 y 110.000 euros entre mantenimiento de trenes, locales, utilización de energía y demases. Una cifra nada despreciable teniendo en cuenta el difícil momento económico por el que aun atraviesa el país. Siendo el segundo país en el mundo con mayor tendido ferroviario -solo superado por China- y con unas infraestructuras modernas en la mayoría de los casos, la gran pregunta es la de siempre: ¿Es rentable seguir invirtiendo?

A juzgar por el número de viajeros que lo utilizan, rotundamente no. Por poner un paralelismo claro con nuestros vecinos franceses, el tramo que va desde París a Lyon -el más utilizado- tiene cerca de ocho millones de pasajeros al año por los tres millones que tiene Madrid-Barcelona en nuestro país. Un ratio de 0,49 en el caso francés y de 0,3 en el nuestro en los dos trayectos más empleados en ambos países. Teniendo 4,9 kilómetros de tendido ferroviario de cada 1.000 -0,5 Km por cada diez mil habitantes- países como Alemania, Italia, Japón, Taiwan o la propia Francia, teniendo menos recorrido ferroviario, nos superan ampliamente en cuanto a la utilización del mismo, y por tanto le sacan un mayor jugo.

Gráfica cedida por El Confidencial
Por lo tanto no se trata de lanzar decisiones poco sopesadas sino más bien de recapacitar sobre la viabilidad de un negocio que, si bien es cierto nos da caché exterior, hoy no parece ser todo lo rentable que debiera.

Los grandes imperios, las grandes naciones de la historia nos han enseñado que una buena comunicación interna es clave para poder crecer más rápidamente estimulando el comercio y reduciendo los tiempos de distribución. Pero desde luego que no a toda costa. Siendo una práctica demasiado frecuente en nuestro país, la de actuar sin cabeza y hacer las cosas a lo loco, termina teniendo un impacto negativo y desastroso tanto en la economía como en la percepción que la sociedad tiene de un proyecto de esta envergadura. Insisto, lo que es nefasto no es el proyecto en sí, si no la planificación. No me vayan a crucificar ahora.

Una vez terminados los tramos en construcción habremos cumplido el objetivo de llegar a todas y cada una de las principales metrópolis de nuestro país, y es en ese momento donde habría que plantearse hasta qué punto es necesario seguir contruyendo redes ferroviarias a destinos donde ya no se alcanzará esa rentabilidad mínima exigible a cualquier negocio.

Roger Senserrich, de El Español, concluía su opinión sobre el asunto esgrimiendo que "la obra ha salido a buen precio, se cubren los costes de mantenimiento y nos va a durar la pila de años". Pues sí, tiene razón. Ahora, mi pregunta es: ¿realmente es necesario destinar esa partida económica teniendo otros problemas de mayor calado sobre la mesa?

Pues bien, el debate está servido en el terreno político y no tardará en permear en la opinión pública. Como se decía en la antigua Roma; Ave, Caesar, disputatio est.





   

lunes, 16 de marzo de 2015

LA EDUCACIÓN COMO DERECHO INALIENABLE

"La educación y la cultura están en manos de ministros incultos" decía Arturo Pérez Reverte allá por el año 2011. Si bien es cierto que su punto fuerte jamás fue el optimismo, el escritor y letrado enjuició a la perfección la que posiblemente sea la lacra de nuestra sociedad actual.

De siempre es sabido que un pueblo jamás podrá progresar si su base no es sólida. Una educación exitosa convierte a una sociedad inculta y aborregada en otra con capacidad y espíritu crítico que no permita la manipulación y el atocinamiento en beneficio de unos pocos.

La educación de un pueblo no es aspecto que se pueda negociar. Quizás otros sí lo puedan ser pero no este. Y no puede ser por la sencilla razón de que una educación seria, adaptada a las necesidades y retos actuales, es un seguro de vida para que las sociedades avancen, progresen y sean capaces de superar con garantías los obstáculos -cada vez más complicados- que van surgiendo a lo largo del camino. La educación es un derecho inalienable que tiene todo ser humano, y un deber que tienen los gobernantes para con sus ciudadanos.

Más preocupados los unos por preservarse en el poder y los otros por acceder a él, todas las fuerzas políticas han eludido -quizás por descuido, quizás a drede- un tema tan capital como este. Y mal harían en seguir de mutis por el foro. Gran parte de los problemas que hoy tenemos son justamente por tener una educación deficitaria, producto del desinterés -o interés- que los políticos, y la sociedad en general, han tenido en torno al asunto. Y digo por lo bajini lo de "interés" porque es más fácil amansar a un perro dócil que a una bestia enfurecida. 

Una sociedad desprovista de capacidad crítica, de cultura y de inteligencia es más fácilmente manejable. La pregunta que cabe hacerse es, ¿cuándo hemos primado la educación al juego político? Desde luego, habría que hacer un ejercicio de memoria laborioso para hallar la respuesta. El Siglo de Oro español dignificó a nuestro país, de algún modo lo humanizó y al mismo tiempo lo elevó hasta el paraíso. Los Quevedo, Lope de Vega, Góngora o Calderón de la Barca hicieron de la cultura su bandera y dejaron un poso intelectual que sigue perdurando hasta nuestros días. Habría que esperar hasta la segunda república -en la década de los 30 del pasado siglo- para que se produjese un amago que hizo presagiar, durante un momento, que la sociedad volvía a recuperar la razón y con ello la necesidad de priorizar la educación sobre todas las cosas. El estallido de la Guerra Civil y la llegada del franquismo cortaron de raiz todo esto. Con la llegada de la democracia a finales de los 70 y hasta nuestros días, la educación ha sido un juguete en manos de los políticos quienes no han dudado en valerse de ella como herramienta electoralista en las legislaturas en las que uno y otro partido han gobernado.



PP y PSOE han machado sin descanso al sistema educativo hasta el punto de desconocer hacia dónde se iba o qué se pretendía. El modelo que uno instauraba a su llegada al poder, el otro lo sustituía por otro totalmente opuesto con tal de que se diferenciara la 'etiqueta'. Esa inestabilidad ha terminado por crear generaciones mediocres con poca capacidad de crítica consigo mismos y con el mundo que les rodea. Un sistema que ha fomentado el abandono escolar, la 'titulitis', una brecha social enorme o la descompensación laboral -mucha gente en carreras y poca en Formación Profesional-. Esto se refrenda uno año tras otros en los famosos informes PISA que ponen de manifiesto que nuestro país está por debajo de la media en cuanto a conocimientos intelectuales y prácticos. Nos hemos dejado avasallar y hemos perdido algo tan importante como el sentido común. Hemos permitido que la educación pase de ser algo vital, necesario para nuestro desarrollo como personas a que sea un factor complementario e incluso carente de sentido.

Pero volviendo a la actualidad, las diferentes fuerzas explican en sus programas electorales, en mayor o menor medida, lo que pretenden hacer en torno a la educación. A continuación, expondré las principales líneas de actuación de los principales partidos en torno a este asunto para que sea el propio lector el que extraiga las conclusiones pertinentes:

PARTIDO POPULAR (PP) (http://www.pp.es/actualidad-noticia/educacion-que-estamos-haciendo)

Los populares, con José Ignacio Wert a la cabeza, no han dejado indiferente a nadie. Como partido en el poder, tenían la obligación de cambiar las cosas y su fracaso en torno a ese tema ha sido monumental. Y lo ha sido porque ni ellos mismos sabían lo que querían hacer. La famosa LOMCE (la denominada Ley Wert) ha sido el centro de muchas críticas. Una ley que sí pretende ajustarse al panorama europeo pero que al mismo tiempo es elitista.

Medidas que pretende llevar a cabo el Gobierno en materia educativa.

Pese a que la ley se impantó hace poco y todavía es demasiado pronto como para extraer conclusiones rotundas, sí parece lógico fomentar una formación dual que permita diversificar a la población entre gente que quiere obtener una carrera y otros que se decantan por la Formación Profesional (FP). Uno de los mayores problemas que antes he comentado es la 'titulitis' que sufre nuestro país. Mucha gente con estudios universitarios y poca en la FP, un verdadero problema porque una sociedad no se construye solo con teóricos. También parece de recibo que los chavales puedan ir enfocando desde los últimos años de la ESO su futuro, pero parece un error el aumento de alumnos por clase. Si la calidad de la enseñanza no es buena con lo que hay, nada hace presagiar que se vayan a conseguir mejorar los estándares aumentando el número de alumnos. Los dos últimos puntos están estrechamente ligados. Acabar con el abandono escolar depende en gran medida de la calidad de los profesores y de su influencia a la hora de dirigir al alumno. Hoy eso está muy lejos de conseguirse.

Las medidas parecen adecuadas pero su ejecución es, a todas luces, un escarnio público para quien no tenga el poder adquisitivo suficiente como para poder permitirse una formación en condiciones, que resulta a la postre clave para competir con el resto de países.

PARTIDO SOCIALISTA (PSOE) (http://www.psoe.es/ambito/educacion/news/index.do)
Es muy llamativo el caso del partido en la oposición. En su propia página web critican con dureza las medidas adoptadas por el gobierno pero no esbozan una línea clara de lo que pretenden hacer si vuelven a la Moncloa. Se oponen al 3+2 universitario porque consideran que se comprime aun más el temario y que a la larga se terminará abonando más dinero porque los dos años de Máster se hacen indispensables.

Mucho que reprochar al gobierno socialista de Zapatero que empobreció, y mucho, el nivel educativo del país. Con un abandono escolar y universitario enorme por no hablar de una nefasta gestión económica en las universidades públicas y colegios.

Críticas y más críticas del quien sabe que lo que tenemos hoy es, en parte, fruto de la gestión propia. Más preocupado en otras batallas que en la que sea quizás la más importante.

Podemos (http://podemos.info/wordpress/wp-content/uploads/2014/05/Programa-Podemos.pdf)
El partido que dirige Pablo Iglesias no hace una evaluación exhaustiva de la educación ni tampoco ofrece medidas concretas para paliar el desastre. Es curioso que siendo profesores en muchos casos universitarios no hagan un mayor hincapié, dentro de su programa, en el sistema educativo.

Tan solo dedican dos apartados (3.5 y 3.6) al respecto y son excesivamente genéricos como para hacer juicios más amplios. Grosso modo promueven una igualdad absoluta, desincentivar lo privado y desligarse del Plan Bolonia -o más bien modificarlo-.

Extracto del programa de Podemos en relación a la educación.
Excesivas generalidades sin fundamentos de peso. Ausencia de cifras que apoyen el cómo van a realizar lo que pretenden, ni planes más concretos que nos ayuden por ejemplo a desvelar qué herramientas son las que fomenten la "innovación", "el pensamiento crítico" o "los procesos creativos".

Apuesta acérrima por 'no dejar a nadie en el camino' pero carente de validez por no decir en qué consistirá exactamente, y en qué se traducirá ese esfuerzo en términos económicos.

CIUDADANOS (C's) (http://www.ciudadanos-cs.org/nuestras-ideas/educacion)
Sí existe un apartado en concreto que alude directamente a la educación pero también es demasiado general y no aporta ninguna cifra que haga, de la idea, algo más real.

Extracto de la web de Ciudadanos donde habla de la educación.
Se habla de la igualdad de oportunidades -pero sin profundizar en qué gasto requiere eso o cómo van a ser las ayudas para familias menos pudientes- de elevar la formación del profesorado para lograr, por ende, una mayor cualificación de los alumnos, de dotar a los centros de mayor autonomía a la hora de gestionarse, de profundizar en la enseñanza e interiorización de valores éticos y morales -suena muy tópico, se tendría que concretar este punto- y la creación de escuelas públicas laicas.

Buenas intenciones pero que hacen falta ser pulidas para que no queden en papel mojado.

IZQUIERDA UNIDA (IU) (http://www.izquierda-unida.es/taxonomy/term/272)
En la línea del PSOE. Críticas a las políticas de los populares por la desigualdad que crearán sus medidas, apuesta por una igualdad entre géneros en el entorno educativo y rechazo absoluto al nuevo plan universitario.

No propone una alternativa real y se queda en la superficie de la cuestión. Punto negativo para un partido que promueve la igualdad en los entornos laborales, la desprecarización en los contratos pero que no es capaz de proponer ideas educativas sólidas que puedan cristalizarse si llegara al gobierno.

UNIÓN, PROGRESO Y DEMOCRACIA (UPyD) (http://www.upyd.es/Educacion-y-conocimiento)
Para sorpresa de muchos -o no tanta- el partido que tiene más desarrollado el apartado educativo es la formación magenta. Si bien es cierto que critica sin descanso lo habido antes y lo existente ahora, el grupo que lidera Rosa Díez desgrana, en su página web, los principales problemas de la educación en nuestro país y sí propone supuestos perfectamente aplicables en caso de llegar a Moncloa.

Uno de los 'cajones' educativos disponible en la página web de la formación.
La necesidad de hallar una igualdad de oportunidades pero sin hacer, que esa igualdad, termine por crear mediocridad -que es justamente lo que ha pasado- es el mal endémico que está sufriendo nuestro país. Abogan por una educación que sea competencia del Estado en los temas fundamentales -libertad para escoger la lengua vehícular-, rechazo absoluto a la LOMCE, una Formación Profesional a la altura, un profesorado mejor preparado y con una mayor autoridad y una mejor gestión de las universidades.

Pese a que tampoco aporten cifras ni esquemas muy pormenorizados, sí que analizan -a mi juicio con bastante criterio- los males educativos y proponen soluciones efectivas y rápidas para cortar semejante sangría.

Aquí, en esta plaza, se debe de dejar el hacha de batalla para otras lides. La educación no es algo con lo que se pueda jugar o manipular. Estar en una sociedad donde esa educación sea prioritaria significa estar en una sociedad culta, donde cada persona sea absolutamente libre y lo sufientemente juiciosa como para hacer frente a sus actos. La educación permite que una sociedad no quede en el olvido, que no pase 'de puntillas', y que deje poso para las generaciones venideras. Debemos recuperar los clásicos y unirlos a las nuevas exigencias tecnológicas del ahora. Solo eso nos garantizará un futuro lleno de posibilidades para evitar otro presente lleno de mentiras y falacias


Y es que, como dijo Reverte, "el Estado debería proveer de una educación competente a sus ciudadanos, con el fin de que estos puedan luego equivocarse libremente y tengan esa capacidad de rectificar si así ocurre".

sábado, 14 de febrero de 2015

¿QUÉ PERIODISMO QUEREMOS TENER?

El reciente fallecimiento del controvertido periodista David Carr (Minnesota, Estados Unidos. 1956) en plena redacción, pone de manifiesto la necesidad de luchar por un periodismo de calidad que sea el verdadero garante de toda sociedad democrática que se precie.

Asiduo escritor en el New York Times, sus columnas -que salían todos los lunes- contenían un gran rigor periodístico que hacían de su lectura algo imprescidible para cualquier persona con una mínima base ética. En ellas plasmaba toda esa honestidad que le caracterizaba y que le hizo tan grande en esta denostada profesión. Cabe recordar que se investigó a sí mismo utilizando la técnica del fact-cheking, que consistía en comprobar los datos de una pieza periodística.

Pero sin lugar a dudas el momento cumbre llegó en 2011 cuando salió a la luz Page One, un documental realizado por él donde explicaba la crisis de la prensa papel y la compleja transición que se estaba dando al mundo digital.

Con un pasado difícil marcado por un consumo de drogas y alcohol excesivo, Carr jamás rehusó de lo que fue y, cuando llegó a la fama, fue el primero en querer averiguar cada momento de aquellos borrosos años con el objetivo de saber qué le había llevado hasta ese punto. Obsesivo, riguroso y metódico en todo lo que hacía, entrevistó a 70 personas para reconstruir ese pasado en La noche de la pistola. Su imagen quedó tan sumamente dañada que la prensa y la televisión compatriota exigió su despido. Los que antes le habían venerado, serían los que después pedirían su cabeza.

Sobre el papel, David Carr acabó repudiado por una sociedad que antes le ensalzaba. Sin embargo, fue un icono del periodismo más puro que puede haber. No solo escribió e investigó a grandes magnates, políticos o economistas buscando sin tapujos una verdad que constantemente le era esquiva. Fue capaz de predicar con el ejemplo y llevar hasta los extremos los cánones del periodismo más originario: se investigó a sí mismo con objeto de que, tanto él como la sociedad que tanto le quería, supiese que ni era tan santo y que sí tenía parte de diablo.

En estos tiempos que corren donde la falta de ética y la pérdida de escrúpulos son tan patentes, una figura como la de Carr se acaba convirtiendo en una bandera. ¿Qué periodismo queremos?, o mejor dicho, ¿hasta qué punto vamos a permitir que intereses políticos, económicos y partidistas influyan de manera directa en la información?

Jamás entendí que medios y política fueran de la mano, como tampoco entendí que los medios tengan que ser financiados por particulares o por intereses partidistas o sectoriales. Es ahí donde acaba la independencia de una herramienta fundametal que debe erigirse como el contrapeso a un Estado opresor y emponzoñado. Es el propio Estado el que debería preservar la neutralidad de los medios con partidas monetarias que sean intocables independientemente de quién gobierne. Solo así podría existir una sociedad plural que enriqueciera a la opinión pública y garantizase el derecho a la libertad de expresión, hoy coartada en la práctica.
 
No me privaré, no obstante, de hacer crítica hacia el sector, que en innumerables ocasiones ha mancillado su ejercicio al dejarse corromper y pisotear hasta la extenuación. La falta de rigor ético, la incoherencia en muchas ocasiones y la mediocridad a la hora de desarrollar la actividad con plenas garantías ha supuesto una losa que cada día pesa más.

La masacre de Charlie Hebdó o la omisión de noticias sobre el frente ucrano-ruso son dos buenos ejemplos actuales de hasta dónde se ha desvirtuado el derecho que le es más propio al ser humano. Está en nuestras manos tratar de recuperarlo y de definir, de una vez por todas, qué tipo de sociedad queremos ser.



"El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las futuras generaciones" --- Joseph Pulitzer

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lunes, 9 de febrero de 2015

JUEGO DE 'PARTIDOS'

No se asusten por el titular. La popular saga de George R. R. Martin -Game of thrones- seguirá conservando su título y rompiendo barreras en cuanto a ventas se refiere. El caso es que la situación política que atraviesa nuestro país bien podría asemejarse a la trama que sigue la novela del escritor inglés. Y no, no me he vuelto loco. Salvando las evidentes diferencias que existen, el paralelismo es sorprendentemente curioso. Las próximas elecciones generales pueden deparar un giro de 360º y la emoción puede alcanzar cotas máximas. Nuevos actores, caídas estrepitosas, alianzas, reproches, sorpresas de última hora... tomen asiento y disfruten del espectáculo.

Por primera vez en la historia de la 'reciente' democracia española, España vive una incertidumbre política que no se veía desde la caída de la UCD en 1983.

Los ciudadanos españoles han decidido poner punto y final a un bipartidismo que hacía aguas por todos los lados. Y van en serio. El binomio PP-PSOE tiene los días contados. El crédito, de los que hasta ahora han sido las dos grandes fuerzas políticas de nuestro país, se ha agotado. Y no ha sido porque no se lo hayan buscado, desde luego. Sin lugar a dudas, la palma se la ha llevado la corrupción. Presente en ambos partidos ha sido el principal lastre que ha terminado por agotar la paciencia de una sociedad decepcionada y hastiada de su clase política. Pero no ha sido el único pecado. Una Justicia corrompida, blanqueo de capitales, promesas incumplidas, 'dedazos' o la falta de transparencia han sido otros de los factores que han motivado el ambiente de crispación que se respira en todo el territorio nacional.

La fuerte crisis mundial que azota con especial énfasis en nuestro país ha sido determinante en la caída del bipartidismo. Con una deuda que supera el 100% del PIB (Producto Interior Bruto) de España -concretamente el 120%-, con un paro que roza el 25% de la población activa y con una brecha social que ha aumentado y se ha situado en niveles nunca antes vistos, han servido para demostrar la incapacidad de los gobiernos de estos partidos -el de Zapatero y ahora el de Rajoy- para combatir y buscar soluciones reales a los problemas que acucian a la sociedad española.

En un año que se presenta movido por la cantidad de elecciones que se convocan -hasta cuatro- el cambio parece más cerca que nunca. El surgimiento de nuevas fuerzas políticas ha hecho que se esboce un panorama de alternativas totalmente desconocido por estos lares. Las enérgicas irrupciones de Podemos o de Ciutadans contrastan con la caída de PSOE y PP que ven como van perdiendo la escasa confianza que aun reside en su electorado. Pero la cosa no queda ahí. UPyD o IU tendrán mucho que decir y los partidos nacionalistas acapararán, con toda seguridad, una gran cantidad de votos en sus respectivas comunidades autónomas.

Así pues, las elecciones andaluzas en primer lugar y las municipales y las catalanas después servirán de 'aperitivo' para el plato fuerte que tendrá lugar en noviembre: las generales. Nunca antes el electorado de nuestro país había contado con tantas alternativas que posibilitan una mayor diversidad ideológica. El voto por castigo se ha hecho más patente que nunca y esta vez el ciudadano de a pie sí tendrá mucho que decir con su voto. Bienvenidos a Juego de Partidos donde la emoción está servida. Encuentros, desencuentros, traiciones y alianzas serán algunos de los ingredientes para asaltar una Moncloa que está más cara que nunca.

Estimación de voto realizada por Metroscopia en Enero de 2015

Partido Popular (PP)
El partido en el Gobierno parece tener los días contados. Mariano Rajoy y su cúpula no da a basto con los casos de corrupción existentes en su partido y apenas ha cumplido con el programa que le valió para volver a Moncloa. Solo la bajada en la Prima de riesgo -actualmente en 113 puntos básicos- avala una gestión más que deficiente. Los 'Lannister de España' están cerca de claudicar cuatro años después. Pese a que la derecha suele aglutinar todo el voto en este partido, el castigo de su electorado será grandioso porque incluso muchos de ellos se inclinan más por Podemos. Tercera fuerza en caso de la celebración de unas elecciones hoy (19,2%).

Mariano Rajoy durante un discurso

Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Es el partido que más veces ha gobernado en nuestro país. Hoy pasa por su momento más crítico desde su creación en 1879. Sin un líder fuerte que pueda dar esperanza a su electorado, los 'Stark de España' no se reencuentran tras la marcha de Felipe Gonzalez hace ya casi veinte años. La pésima legislatura de Zapatero fue una losa demasiado pesada de levantar, pero su incoherencia en la oposición y sus disputas internas le hacen ser, si cabe, aun más débil. Si tenemos en cuenta que el voto de la izquierda siempre está más desunido, perderá mucha fuerza en el Congreso. Su principal bastión, Andalucia, será la piedra de toque que dirima en qué punto se encuentra. Susana Díaz no esconde ya sus ganas de liderar la formación. La corrupción también ha hecho mella en el seno socialista con los famosos ERE en la región del sur. Segunda fuerza a día de hoy (23,5%).

Pedro Sánchez durante un acto de partido en Castilla y León

Podemos
Llevan tiempo al acecho y con ganas de cambiar el rumbo del país. Los 'Targaryen de España' son la gran sorpresa y juegan con todo a favor. Con un líder crecido y decidido, Pablo Iglesias es el motor y el guía de la fuerza que amenaza con romper el binomio de una vez por todas. Fruto del descontento de la sociedad, el partido que tiene por lema el 'anticastismo' ha preparado con detalle su desembarco en Moncloa. Tiene un precedente positivo en Europa, Syriza -de ideología aparentemente similar- ha logrado llegar al gobierno griego. Su gran tara es la de simpatizar con los regimenes latinoamericanos y, en especial, con el chavismo venezolano. Merkel y Europa le temen, él avanza con paso firme hacia la victoria final. Serían ganadores si hubiera elecciones (28,2%).

Pablo Iglesias, líder de Podemos

Ciutadans (C's)
Es el partido que más ha crecido en menos tiempo. Fundado en 2006 tiene en su líder, Albert Rivera, su mayor baluarte. Menos radical en apariencia que Podemos, los 'Tully de España' quieren ser la revelación en las sucesivas elecciones. Son ambiciosos pero realistas, no confían en lograr la victoria pero sí en ser un partido a tener en cuenta a la hora de pactar. De hecho, intentaron sin éxito una unión con UPyD. Muy preparados, simpatizan con el modelo de los países nórdicos y consideran que salir del Euro sería un error. Hoy están por delante de UPyD e IU. Serían la cuarta fuerza política con un 8,1%.

Albert Rivera, líder de la gran sorpresa política

Unión Progreso y Democracia (UPyD)
Los 'Arryn de España' tienen en su líder su mayor virtud y quizás su mayor defecto. Rosa Díez salió del PSOE buscando nuevas vías de expresión política. Fundado en 2007, el 'partido magenta' irrumpió con fuerza en las primeras generales a las que se presentaron pero la fragmentación interna y la excesiva autoridad de Rosa han hecho que, parte de la gente que le había depositado su confianza, pierda fuelle. Quizás sí pueda ser importante en futuras alianzas. Hoy son la sexta fuerza política con un 5%. Se mantienen por la fuerte caída de los partidos mayoritarios.

Rosa Díez durante un meeting de partido

Izquierda Unida (IU)
Viven un momento muy convulso internamente hablando. Se habla más de ellos por sus problemas internos que por su realidad política. Al cambio de líder -Cayo Lara por Alberto Garzón- hay que sumar la reciente marcha de la candidata por Madrid, Tania Sánchez. Los escándalos de corrupción han salpicado a varios de sus dirigentes -Tarjetas black-. Los 'Martell de España' apuestan más por la unión de la izquierda que por la disgregación, y ven en Garzón su mayor esperanza de cara a los siguientes comicios. Hoy serían la quinta fuerza con el 5,3%.

El aspirante de Izquierda Unida, Alberto Garzón

Otros partidos como los nacionalistas PNV, CIU, Esquerra Repúblicana de Catalunya o Amaiur también tendrán un papel importante a la hora de fomar coaliciones en las regiones correspondientes.

Como ven, las espadas están en lo alto. La batalla final ya no está tan lejos y los contendientes apuran sus opciones en busca de aumentar el número de adeptos a su causa. Seguro que más de uno se guarda ases en la manga en busca de un efecto sorpresa. La riqueza ideológica al fin aflora en la sociedad española coincidiendo con el momento de mayor desilusión política que ha vivido este país. No se les ocurra hacer apuestas, porque será como jugarse todo al verde en la ruleta.

¿Lo escuchan? Suenan tambores de guerra...


 
"La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo" --- Isaac Newton (Físico, filósofo y matemático inglés)

jueves, 22 de enero de 2015

MUCHO QUE PERDER, MUCHO QUE GANAR

Con las elecciones griegas a la vuelta de la esquina -el próximo domingo 25- toda Europa vive con incertidumbre el posible cambio de rumbo que pueda tomar el país heleno y, más que eso, las posibles consecuencias que pueda tener su victoria en las urnas tanto a nivel nacional como internacional.

La posible presidencia de Syriza, junto con el fuerte auge de la formación que dirige Pablo Iglesias en España -Podemos- ha provocado que los sistemas y partidos tradicionalistas se tambaleen por primera vez. El apoyo incondicional y sin tapujos que le ha brindado el líder de Podemos a Tsipras -Syriza- hace que la victoria o no del próximo domingo marque la pauta de lo que pueda ocurrir en nuestras fronteras de cara al mes de noviembre.

Más allá del revuelo provocado por estos partidos y de las amenazadas emitidas por parte de la Unión Europea -de Alemania, vaya- de expulsión griega en caso de que salga Syriza, se presenta un panorama que nos hace recordar, salvando las diferencias, en algunos aspectos a los ascensos eléctricos de ideologías más radicales que, echando la vista atrás y rememorando la historia, han resultado ser un fracaso. Tras el mayor periodo de paz mundial que se recuerda -hay que remontarse a la crisis del petróleo del 73 y la caída de la URSS- las fuerzas políticas tradicionalistas parecen haber tocado fondo. La Francia de Hollande, la Portugal de Aníbal Cavaco, la Suecia de Fredrik Reinfeldt -ya fuera-, la Grecia de Samaras o la España de Rajoy vagan a la deriva y sin un rumbo fijo después de que las medidas tomadas estén lejos de lo esperado y no presenten ninguna alternativa real y eficaz para aplacar la mayor crisis del capitalismo desde el crack del 29. Inoperantes y torpes en sus modus operandi, estos partidos han ido poco a poco colmando la paciencia de las sociedades que con anterioridad les habían otorgado su voto y confianza.

La democracia europea que tan asentada y anclada parecía se revuelve desde sus entrañas anunciando un cambio que, a todas luces, supondrá en mayor o menor medida el ascenso de movimientos que promueven una mayor radicalidad en sus ideas. El Frente Nacional de Marie Le Pen en Francia, Syriza o Amanecer Dorado en Grecia, el UKIP británico o Podemos en España recibirán el apoyo -por voto de castigo- de gran parte de la ciudadanía, cansada y hastiada de no ver resultados y de los múltiples casos de corrupción que asolan el viejo continente.

La situación está clara, las cartas están al descubierto. A los 'grandes' partidos ya se les ha acabado el crédito y el margen de error, la desafección política y el hastío es tal que por primera vez en mucho tiempo vuelven a emerger los fantasmas del pasado. La historia nos ha mostrado que el pasado siempre vuelve pero no de la misma manera porque el contexto es cambiante. La política, como la economía, el fútbol o el propio ser humano es cíclica y hoy, más cerca que nunca, regresan los ecos de un pasado que bien seguiría en estar enterrado porque ningún extremo es bueno, "la virtud está en el equilibrio" decían los más sabios. Hoy, unos tienen mucho que perder y otros demasiado que ganar.

Alexis Tsipras (izq.)y actual líder de Syriza junto con Pablo Iglesias de Podemos (der.)

"Un ser humano en su perfección debería siempre preservar la calma y paz mental y nunca permitir que las pasiones o deseos transitorios disturbien su tranquilidad" -- Mary Shelley (dramaturga y filósofa británica)