No sabemos si esto cambiará en algo el triste panorama que se cierne en el citado sector, pero lo que sí es seguro es que estas dos noticias invitan a pensar, con optimismo, que si se quiere se puede. Que los propios periodistas no se van a quedar de brazos cruzados mientras ven como una de las profesiones más longevas de la historia se desmorona.
El Español de Pedro J. ya carbura y no se pone techo. Después de lograr para la causa cerca de cuatro millones de euros (3.606.600 exactamente) al cierre de su campaña de crowdfunding -término inglés que se utiliza para designar aquella campaña que se financia desde la red- y estar arropado por 5.595 inversores, el nuevo medio del ex director de El Mundo verá la luz el próximo otoño... y las expectativas, como no podrían ser de otra manera, son enormes. El reputado periodista inicia su tercer proyecto desde cero -tras Diario 16 y El Mundo- pero con la misma ilusión que entonces. Hay algo que cambia, y ese algo resulta que lo es todo. El medio será íntegramente digital y no contará esta vez con el papel como fiel acompañante. Deja de lado los pesados costes de imprenta para ofrecer unos contenidos de calidad en la nube. ¿Arriesgado? Es posible, pero si por algo siempre se ha caracterizado Pedro J. -a parte de su afán por sacar exclusivas- ha sido por ser un visionario. Ya lo demostró cuando puso en marcha la plataforma Orbyt en El Mundo, ofreciendo contenidos más exclusivos y más extensos que los que había en la red o en la propia edición en papel, y ahora quiere reeditar aquel logro desde una óptica distinta. Valiéndose de su influencia y de las redes sociales -el periódico cuenta con perfiles en Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn- Pedro J. ha logrado, en tiempo récord, que 'su' nuevo medio se conozca. Además no estará solo. Muchos de los que crecieron con él en El Mundo -y antes en Diario 16- volverán a seguirle. No descarten sorpresas de última hora de algunas de las plumas más brillantes de nuestro país.
El proyecto pinta ya muy bien desde el principio, de eso no hay duda. El propio Pedro J. lo reconocía en una entrevista que le hicieron a comienzos de año cuando apenas era una idea, llena de sentido pero una simple idea, que hoy ha pasado a convertirse en realidad. Es pronto aun para hacer cualquier vaticinio pero si la evolución sigue como hasta ahora, es muy posible que solo le esperen buenas criticas.
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| Pedro J. Ramírez, director de El Español |
LENA nace de la necesidad de unir fuerzas con el objetivo de cubrir un espectro más amplio e intentar ofrecer un contenido de mayor calidad al lector. Así, el Die Welt (Alemania), La Repubblica (Italia), Le Figaro (Francia), Le Soir (Bélgica), Tages Anzeiger y Tribune de Genève (Suiza) y El País de España aúnan experiencia y mentes en un último esfuerzo por salvaguardar el orgullo periodístico. "Adaptarse o morir" decía Darwin. Son tiempos de globalización, tiempos para concentrar todas las fuerzas en una, y ese es justamente el germen de esta nueva iniciativa que busca, en la medida de lo posible, reactivar el sector de "la prensa de siempre".
El porqué de esta alianza tiene su explicación en el propio comunicado que lanzó la nueva institución, que rezaba así: "compartimos una serie de valores comunes relacionados con la importancia del periodismo de calidad a la hora de estructurar sociedades abiertas y democráticas, con un mensaje de progreso económico y justicia social". Y las buenas consignas no acaban ahí. El pilar fundamental en el que se sustentará LENA será el de su apuesta total sobre las nuevas tecnologías. "Todos nos damos cuenta de que el gran valor del proyecto es impulsar nuestra oferta con tecnología como una oportunidad para hacerlo mejor, abarcando nuevos horizontes" explicaba Javier Moreno, ex director de El País entre 2006 y 2014 y parte vital en el proyecto, quien además añadía "es nuestra obligación mantener a nuestros miembros en la vanguardia tecnológica, comercial y editorial".
Otra fortaleza del proyecto es que fomentará el intercambio de periodistas y demás empleados, lo que ayudará a ampliar conocimientos, idiomas y experiencias. Todo en un marco común que pretende en un futuro -y si todo marcha bien- ampliar el numero de integrantes.
De esta manera, nos encontramos con dos proyectos que son distintos en su origen y posiblemente en su aplicación, pero que tienen en común el factor fundamental sobre el que gira y girará esta bonita y necesitada profesión: Internet. Ambas ambiciosas inictiavias han sabido leer las necesidades y hábitos actuales y han decidido jugarse todo a una carta. Ahora queda quizás lo más complicado: cambiar la mentalidad de una sociedad que solo consume contenidos de calidad gratuitamente.

