Unos dicen que tengo duende por ser duende, y otros en cambio me desean el mal. Yo, sin embargo, me limito a hablar y juzgar, el resto... que sea para los demás.
Son muchas las conclusiones que se pueden extraer tras los pasados comicios andaluces. Cristian Campos, de El Español, ya ponía de manifiesto unas cuantas cuando el río volvió a su cauce. En concreto 21 entre las que se destacan el monopolio del PSOE, la debacle de Izquierda Unida, la sinrazón de Podemos o que hay regiones específicas en las que el juego político va por libre. Pero por favor, tengan ustedes el gusto de leerlo aquí, merece y mucho la pena.
Sin lugar a dudas, las elecciones dejan a una fuerza política al borde del desastre total. UPyD, el partido de Rosa Díez -como ella misma se encarga de refrendar una y otra vez-, está en serio riesgo de fragmentarse hasta el punto de desaparecer. Hace escasos días, cuatro pesos pesados de la formación magenta -entre los que se encuentran Irene Lozano, representante política que llevó el Caso Zaida al Congreso- dimitieron por "falta de responsabilidades" después de no haber entrado en el parlamento andaluz. "Espero que Rosa Díez reflexione y se dé cuenta de que lo importante son los principios y no las personas" esgrimía Irene. También se sumó a esa corriente crítica otro gran peso como Toni Cantó, quien vía Twitter mostró su desencanto contra la propia Rosa: "Decepcionante rueda de prensa de @rosadiezupyd La dirección del partido debe responsabilizarse de las decisiones que nos han traído aquí".
Rosa se queda cada vez más sola. Atrás quedan los tiempos en los que UPyD aspiraba a convertirse en un partido bisagra determinante entre los dos grandes. La formación que ella dirige es un barco en llamas donde todos sus tripulantes se arrojan al mar, poco a poco, por miedo a quemarse.
¿Se acuerdan del intento de unión entre UPyD y Ciudadanos de Albert Rivera? Pues posiblemente ella sí lo haga. Gran parte -si no toda- de la culpa para que la operación fracasara fue de la lideresa Díez quien no estuvo dispuesta a ceder un milímetro de poder en beneficio de una cohesión que hubiera supuesto la creación de un partido más que interesante. "Discrepancia de opiniones" decía Díez en contra de un Rivera que se quejaba de la falta de interés en encontrar puntos en común, que los había, y muchos. Visto lo visto, el tiempo ha dejado a cada uno en su lugar y ha puesto en tela de juicio la valía de Rosa, que no ha sabido afrontar los desafíos que se han presentado con la inteligencia necesaria para evitar este descalabro.
Rosa Díez (UPyD) y Albert Rivera (Ciudadanos) en pleno consenso
No es secreto profesional el hecho de que, en esto de la política, tan pronto uno puede estar arriba como de caer al abismo y desaparecer. Pues bien, si hace dos o tres años todo eran alabanzas y vítores para la formación magenta, hoy podría estar sufriendo una desbandada que la esté llevando a un camino sin retorno. Se calcula que en los próximos días, una gran cantidad de militantes y afiliados a UPyD podrían dejar la formación que preside Rosa para unirse al proyecto de Rivera.
Es tiempo de que Rosita se eche a un lado. Y lo haga porque verdaderamente sienta que lo tiene que hacer, no porque nadie se lo diga. Tan necesaria fue la creación del partido que ella fundó como lo es hoy su partida. Con más de la mitad de su partido pidiendo su dimisión -Miguel Ángel Quintana presentará una moción mañana sábado- y con unos resultados en firme desastrosos, además de los augurios nada positivos de cara a los sucesivos comicios, es hora de que Rosa demuestre que amén de lo que muchos crean, el partido está por encima de ella. Porque si de algo estoy seguro, es de que UPyD sigue siendo tan necesaria como lo era en 2007.
Ni una cosa ni la otra. Se libraban dos batallas de gran importancia en dos plazas diferentes pero con algo en común: los antecedentes hacían presagiar cambios.
Ni las elecciones andaluzas ni el Clásico han deparado ninguna sorpresa. Se esperaba que el PSOE ganara con holgura como así lo ha hecho, como también se esperaba la victoria de los blaugranas en su feudo frente al Real Madrid. Nada nuevo bajo el sol en términos generales, pero sí con pequeños detalles que puede que sean el inicio de ese 'gran cambio' del que tanto se habla en los mentideros de este siglo XXI.
Acudía el F.C. Barcelona como el que acude a firmar un mero trámite notarial sabiendo que se iba a salir con la suya, y a punto estuvo de saltar la sorpresa en Can Barça. El equipo de Luis Enrique ganó por inercia, poco más. Solo jugó a ratos, tras cada gol de los dos que marcó. Contra todo pronóstico el equipo blanco saltó con mordiente, con ganas de demostrar que podrá estar tocado pero no hundido. Y por momentos pareció creerselo. Precisión en el pase, rapidez y atino marcaron una primera mitad dominada de 'cabo a rabo' por los merengues. Cuando el telón se bajó, los augurios se cumplieron y el líder sale de su campo siendo más líder. La vida sigue igual en nuestra Liga.
Tampoco ha cambiado en exceso el panorama político en el ring andaluz. Eran muchos los que tildaban de "absurda" la maniobra electoral de Susana Díaz a la hora de adelantar el plebiscito pero el tiempo le ha dado la razón. Las encuestas -que al parecer siempre 'fallan'- han dado en el clavo. Los socialistas vencen sin alcanzar la mayoría absoluta (47 escaños) y los populares se derrumban (33). Irrumpe con fuerza Podemos con 15 escaños, al tiempo que se hunde Izquierda Unida -que pasa de 12 a 5-. Y ojo, que siempre hay un hueco para las sorpresas. Ciudadanos, la fuerza que lidera Albert Rivera y que nació en Cataluña, logra la nada despreciable cifra de 9. Quién iba a decir que parte Andalucia se iba a mandar desde las antípodas nacionales.
Susana Díaz tras el momento de la victoria. (Foto: AFP)
"Es una victoria histórica e indiscutible" subrayaba la recién reelegida presidenta de la Junta de Andalucia. Cansada pero muy feliz, Susana Díaz ha prometido "sacar a Andalucia adelante con trabajo, esfuerzo y humildad" y más vale que así sea. Parece que el electorado le haya otorgado la última oportunidad, y mal haría en desaprovecharla. Mucho tienen que cambiar las cosas en la región.
Resultados de las elecciones andaluzas. Foto de El Mundo.
El fuerte seguirá siendo inexpugnable pero con matices. El descalabro del PP -pierde 17 escaños- es fiel reflejo de que el poder quema. Desgasta. Da la sensación de que los populares se daban cita sin ánimo de festejos y ocultando una realidad que ya no se puede tapar. Significativa ha sido la imagen en solitario de Bonilla sin nadie de la cúpula arropándole. Feo, muy feo y cobarde el gesto. Tampoco ha sido día de vítores ni alabanzas en el seno de Izquierda Unida. La formación verde se desinfla producto de unas ideas en las que pocos ya confían, y porque el auge de las nuevas fuerzas termina por hacer mella. Sensación agridulce en Podemos. No son malos los resultados porque no había con qué contrastarlos, pero lo cierto es que las expectativas eran mucho mayores para un comunidad autónoma que siempre ha simpatizado más con la ideología de izquierdas. Podrán empezar a intervenir de manera activa en la vida política pero no con tanta influencia como pensaban. "Los resultados no son buenos. Nosotros hemos nacido para ganar y no nos conformamos con esto" decía Íñigo Errejón. Quizás haya sido Ciudadanos el campeón en la sombra. Parecía una utopía hace apenas un mes -y con las encuestas en contra- que pudieran obtener nueve escaños. 360.000 votos avalan al partido relámpago que, a partir de ahora, dejará de contar con el 'efecto sorpresa'. "El bipartidismo ha muerto" afirmaba un sonriente Rivera tras conocer los resultados. De UPyD ni rastro. Ni se la esperaba, ni apareció como quien dice.
Albert Rivera (C's) irrumpe con mucha fuerza en el parlamento andaluz
Dos datos adicionales a tener muy en cuenta. Nota muy positiva en cuanto a la participación en los comicios. Sube cerca de los cuatro puntos llegándose a situar en un 63,92% frente al 60,78% de las pasadas elecciones. Clara demostración -insuficiente a mi parecer- de que la gente ya se está concienciando de que, para cambiar las cosas, es necesaria iniciativa y movimiento. No apoltronarse en el sofá. Por otra parte, cabría destacar que estos resultados no serán definitorios para el resto de elecciones que se avecinan. Sería arriesgado e imprudente extrapolar el sentir de una comunidad autónoma al resto del territorio nacional. Andalucia siempre ha tenido un microclima político muy particular. Y si no, echen la vista atrás y juzgen ustedes mismos.
Pues eso, la vida sigue igual: el Barcelona vuelve a superar al Madrid y el bipartidismo, pese a que se queda tocado, continúa imperando mal que le pese a muchos. No descarten ver a Florentino Pérez y Mariano Rajoy compartiendo penas en un bar lúgubre, en la fría y solitaria noche dominguera de Madrid...
No se asusten por el titular. La popular saga de George R. R. Martin -Game of thrones- seguirá conservando su título y rompiendo barreras en cuanto a ventas se refiere. El caso es que la situación política que atraviesa nuestro país bien podría asemejarse a la trama que sigue la novela del escritor inglés. Y no, no me he vuelto loco. Salvando las evidentes diferencias que existen, el paralelismo es sorprendentemente curioso. Las próximas elecciones generales pueden deparar un giro de 360º y la emoción puede alcanzar cotas máximas. Nuevos actores, caídas estrepitosas, alianzas, reproches, sorpresas de última hora... tomen asiento y disfruten del espectáculo.
Por primera vez en la historia de la 'reciente' democracia española, España vive una incertidumbre política que no se veía desde la caída de la UCD en 1983.
Los ciudadanos españoles han decidido poner punto y final a un bipartidismo que hacía aguas por todos los lados. Y van en serio. El binomio PP-PSOE tiene los días contados. El crédito, de los que hasta ahora han sido las dos grandes fuerzas políticas de nuestro país, se ha agotado. Y no ha sido porque no se lo hayan buscado, desde luego. Sin lugar a dudas, la palma se la ha llevado la corrupción. Presente en ambos partidos ha sido el principal lastre que ha terminado por agotar la paciencia de una sociedad decepcionada y hastiada de su clase política. Pero no ha sido el único pecado. Una Justicia corrompida, blanqueo de capitales, promesas incumplidas, 'dedazos' o la falta de transparencia han sido otros de los factores que han motivado el ambiente de crispación que se respira en todo el territorio nacional.
La fuerte crisis mundial que azota con especial énfasis en nuestro país ha sido determinante en la caída del bipartidismo. Con una deuda que supera el 100% del PIB (Producto Interior Bruto) de España -concretamente el 120%-, con un paro que roza el 25% de la población activa y con una brecha social que ha aumentado y se ha situado en niveles nunca antes vistos, han servido para demostrar la incapacidad de los gobiernos de estos partidos -el de Zapatero y ahora el de Rajoy- para combatir y buscar soluciones reales a los problemas que acucian a la sociedad española.
En un año que se presenta movido por la cantidad de elecciones que se convocan -hasta cuatro- el cambio parece más cerca que nunca. El surgimiento de nuevas fuerzas políticas ha hecho que se esboce un panorama de alternativas totalmente desconocido por estos lares. Las enérgicas irrupciones de Podemos o de Ciutadans contrastan con la caída de PSOE y PP que ven como van perdiendo la escasa confianza que aun reside en su electorado. Pero la cosa no queda ahí. UPyD o IU tendrán mucho que decir y los partidos nacionalistas acapararán, con toda seguridad, una gran cantidad de votos en sus respectivas comunidades autónomas.
Así pues, las elecciones andaluzas en primer lugar y las municipales y las catalanas después servirán de 'aperitivo' para el plato fuerte que tendrá lugar en noviembre: las generales. Nunca antes el electorado de nuestro país había contado con tantas alternativas que posibilitan una mayor diversidad ideológica. El voto por castigo se ha hecho más patente que nunca y esta vez el ciudadano de a pie sí tendrá mucho que decir con su voto. Bienvenidos a Juego de Partidos donde la emoción está servida. Encuentros, desencuentros, traiciones y alianzas serán algunos de los ingredientes para asaltar una Moncloa que está más cara que nunca.
Estimación de voto realizada por Metroscopia en Enero de 2015
Partido Popular (PP)
El partido en el Gobierno parece tener los días contados. Mariano Rajoy y su cúpula no da a basto con los casos de corrupción existentes en su partido y apenas ha cumplido con el programa que le valió para volver a Moncloa. Solo la bajada en la Prima de riesgo -actualmente en 113 puntos básicos- avala una gestión más que deficiente. Los 'Lannister de España' están cerca de claudicar cuatro años después. Pese a que la derecha suele aglutinar todo el voto en este partido, el castigo de su electorado será grandioso porque incluso muchos de ellos se inclinan más por Podemos. Tercera fuerza en caso de la celebración de unas elecciones hoy (19,2%).
Mariano Rajoy durante un discurso
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Es el partido que más veces ha gobernado en nuestro país. Hoy pasa por su momento más crítico desde su creación en 1879. Sin un líder fuerte que pueda dar esperanza a su electorado, los 'Stark de España' no se reencuentran tras la marcha de Felipe Gonzalez hace ya casi veinte años. La pésima legislatura de Zapatero fue una losa demasiado pesada de levantar, pero su incoherencia en la oposición y sus disputas internas le hacen ser, si cabe, aun más débil. Si tenemos en cuenta que el voto de la izquierda siempre está más desunido, perderá mucha fuerza en el Congreso. Su principal bastión, Andalucia, será la piedra de toque que dirima en qué punto se encuentra. Susana Díaz no esconde ya sus ganas de liderar la formación. La corrupción también ha hecho mella en el seno socialista con los famosos ERE en la región del sur. Segunda fuerza a día de hoy (23,5%).
Pedro Sánchez durante un acto de partido en Castilla y León
Podemos
Llevan tiempo al acecho y con ganas de cambiar el rumbo del país. Los 'Targaryen de España' son la gran sorpresa y juegan con todo a favor. Con un líder crecido y decidido, Pablo Iglesias es el motor y el guía de la fuerza que amenaza con romper el binomio de una vez por todas. Fruto del descontento de la sociedad, el partido que tiene por lema el 'anticastismo' ha preparado con detalle su desembarco en Moncloa. Tiene un precedente positivo en Europa, Syriza -de ideología aparentemente similar- ha logrado llegar al gobierno griego. Su gran tara es la de simpatizar con los regimenes latinoamericanos y, en especial, con el chavismo venezolano. Merkel y Europa le temen, él avanza con paso firme hacia la victoria final. Serían ganadores si hubiera elecciones (28,2%).
Pablo Iglesias, líder de Podemos
Ciutadans (C's)
Es el partido que más ha crecido en menos tiempo. Fundado en 2006 tiene en su líder, Albert Rivera, su mayor baluarte. Menos radical en apariencia que Podemos, los 'Tully de España' quieren ser la revelación en las sucesivas elecciones. Son ambiciosos pero realistas, no confían en lograr la victoria pero sí en ser un partido a tener en cuenta a la hora de pactar. De hecho, intentaron sin éxito una unión con UPyD. Muy preparados, simpatizan con el modelo de los países nórdicos y consideran que salir del Euro sería un error. Hoy están por delante de UPyD e IU. Serían la cuarta fuerza política con un 8,1%.
Albert Rivera, líder de la gran sorpresa política
Unión Progreso y Democracia (UPyD)
Los 'Arryn de España' tienen en su líder su mayor virtud y quizás su mayor defecto. Rosa Díez salió del PSOE buscando nuevas vías de expresión política. Fundado en 2007, el 'partido magenta' irrumpió con fuerza en las primeras generales a las que se presentaron pero la fragmentación interna y la excesiva autoridad de Rosa han hecho que, parte de la gente que le había depositado su confianza, pierda fuelle. Quizás sí pueda ser importante en futuras alianzas. Hoy son la sexta fuerza política con un 5%. Se mantienen por la fuerte caída de los partidos mayoritarios.
Rosa Díez durante un meeting de partido
Izquierda Unida (IU)
Viven un momento muy convulso internamente hablando. Se habla más de ellos por sus problemas internos que por su realidad política. Al cambio de líder -Cayo Lara por Alberto Garzón- hay que sumar la reciente marcha de la candidata por Madrid, Tania Sánchez. Los escándalos de corrupción han salpicado a varios de sus dirigentes -Tarjetas black-. Los 'Martell de España' apuestan más por la unión de la izquierda que por la disgregación, y ven en Garzón su mayor esperanza de cara a los siguientes comicios. Hoy serían la quinta fuerza con el 5,3%.
El aspirante de Izquierda Unida, Alberto Garzón
Otros partidos como los nacionalistas PNV, CIU, Esquerra Repúblicana de Catalunya o Amaiur también tendrán un papel importante a la hora de fomar coaliciones en las regiones correspondientes.
Como ven, las espadas están en lo alto. La batalla final ya no está tan lejos y los contendientes apuran sus opciones en busca de aumentar el número de adeptos a su causa. Seguro que más de uno se guarda ases en la manga en busca de un efecto sorpresa. La riqueza ideológica al fin aflora en la sociedad española coincidiendo con el momento de mayor desilusión política que ha vivido este país. No se les ocurra hacer apuestas, porque será como jugarse todo al verde en la ruleta.
¿Lo escuchan? Suenan tambores de guerra...
"La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo" --- Isaac Newton (Físico, filósofo y matemático inglés)