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martes, 17 de febrero de 2015

A UN ABISMO DE TI

Alemania y Grecia, Grecia y Alemania escenifican el profundo abismo que existe en el seno de Europa. No es nada nuevo bajo el sol, sinceramente. La denominada troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) personificada en el gigante alemán, domina con puño de hierro al resto de 'rebaño' europeo que debe rendir pleitesía sí o sí a Merkel y su cúpula.

La llegada al poder de Syriza en Grecia le ha supuesto a la canciller Angela Merkel que le haya salído el primer 'grano' al ver que con Tsipras no será tan fácil llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Los helenos, sumidos en una agonía agonizante donde su PIB sigue cayendo en picado y sus ingresos públicos se deterioran día sí y día también, se aferran a su número dos Yanis Varoufakis, para tratar de salvar lo que queda de dignidad de una sociedad acostumbrada a acatar las órdenes sin rechistar.

Ese borrador fue eliminado por el presidente del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, y sustituido por un documento que exige la extensión del programa actual a cambio de cierta flexibilidad, que no se detalla. Rechazamos ese documento porque no queremos cambios cosméticos y porque es demasiado nebuloso: Grecia no va a solicitar la prórroga del programa actual porque el rescate es parte del problema, no de la solución” explicaba Varoufakis tras un intento de acuerdo infructuoso con el Eurogrupo. Y siendo honestos, razón no le falta. Guste o no, el problema no es alargar la devolución de la deuda -que no se restituirá íntegramente- si no realizar una quita importante al total de deuda contraída. Esto es sentido común, señores eurodiputados, por mucho que se preste dinero y se espere su vuelta, si el deudor no tiene con qué hacer frente, complicada será la empresa.

La excesiva falta de flexibilidad alemana en este tema está empezando a hacer mella en el resto de los 'europaises'. Francia, por ejemplo, sí estaría dispuesta a realizar algún tipo de concesiones que permitan a los helenos jugar en una división similar al resto. España, Portugal o Irlanda -países que han sido rescatados- no se pronuncian abiertamente en favor de los griegos pero sí hablan de "llegar a acuerdos que permitan una buena sintonía". Porque ahí todos sí están de acuerdo, una posible salida de Grecia debilitaría aún más la Eurozona. Y no son tiempos propicios para ello.

En este 'tira y afloja' en que se está convirtiendo esta larga película nadie quiere ser menos que nadie. En eso se traduce. Ni Alemania está dispuesta a perder autoridad en Europa si hace más concesiones de las debidas, ni Grecia está dispuesta a que se la pisoteé más de lo que está. El orgullo es el orgullo y hay que respetarlo.

La mejor opción es una ampliación para negociar tranquilamente un nuevo rescate. Pero tampoco un nuevo rescate será muy diferente: puede haber dinero y cierta flexibilidad, pero siempre a cambio de condiciones” expresaba Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo.

Los dos polos del mismo bando tienen sus razones y son coherentes en sus argumentos. Pero siempre le toca, al que está en una situación de mayor poder, ceder más que el otro, por una cuestión ética y más si, en el fondo, están en el mismo barco. 'Hoy por ti, mañana por mi' dice el refranero español que fácilmente es aplicable a esta dicotomía.

¿Conviene justo en los tiempos que corren abrir una brecha en las propias líneas? No creo que, ni sea lo más inteligente ni lo más apropiado para afrontar un presente y un futuro plagados de retos que necesitarán de muchas manos para superarse.

Divide et impera llegaron a decir Napoleón o Julio César. Lo que no sabían es que siglos después esa máxima iba a quedar totalmente obsoleta. Así que, ya sabéis Merkel y Tsipras. Que no tenga que recordar cómo acabaron estos dos imperios.

Hollande (Francia), Merkel (Alemania) y Tsipras (Grecia) conversando

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jueves, 22 de enero de 2015

MUCHO QUE PERDER, MUCHO QUE GANAR

Con las elecciones griegas a la vuelta de la esquina -el próximo domingo 25- toda Europa vive con incertidumbre el posible cambio de rumbo que pueda tomar el país heleno y, más que eso, las posibles consecuencias que pueda tener su victoria en las urnas tanto a nivel nacional como internacional.

La posible presidencia de Syriza, junto con el fuerte auge de la formación que dirige Pablo Iglesias en España -Podemos- ha provocado que los sistemas y partidos tradicionalistas se tambaleen por primera vez. El apoyo incondicional y sin tapujos que le ha brindado el líder de Podemos a Tsipras -Syriza- hace que la victoria o no del próximo domingo marque la pauta de lo que pueda ocurrir en nuestras fronteras de cara al mes de noviembre.

Más allá del revuelo provocado por estos partidos y de las amenazadas emitidas por parte de la Unión Europea -de Alemania, vaya- de expulsión griega en caso de que salga Syriza, se presenta un panorama que nos hace recordar, salvando las diferencias, en algunos aspectos a los ascensos eléctricos de ideologías más radicales que, echando la vista atrás y rememorando la historia, han resultado ser un fracaso. Tras el mayor periodo de paz mundial que se recuerda -hay que remontarse a la crisis del petróleo del 73 y la caída de la URSS- las fuerzas políticas tradicionalistas parecen haber tocado fondo. La Francia de Hollande, la Portugal de Aníbal Cavaco, la Suecia de Fredrik Reinfeldt -ya fuera-, la Grecia de Samaras o la España de Rajoy vagan a la deriva y sin un rumbo fijo después de que las medidas tomadas estén lejos de lo esperado y no presenten ninguna alternativa real y eficaz para aplacar la mayor crisis del capitalismo desde el crack del 29. Inoperantes y torpes en sus modus operandi, estos partidos han ido poco a poco colmando la paciencia de las sociedades que con anterioridad les habían otorgado su voto y confianza.

La democracia europea que tan asentada y anclada parecía se revuelve desde sus entrañas anunciando un cambio que, a todas luces, supondrá en mayor o menor medida el ascenso de movimientos que promueven una mayor radicalidad en sus ideas. El Frente Nacional de Marie Le Pen en Francia, Syriza o Amanecer Dorado en Grecia, el UKIP británico o Podemos en España recibirán el apoyo -por voto de castigo- de gran parte de la ciudadanía, cansada y hastiada de no ver resultados y de los múltiples casos de corrupción que asolan el viejo continente.

La situación está clara, las cartas están al descubierto. A los 'grandes' partidos ya se les ha acabado el crédito y el margen de error, la desafección política y el hastío es tal que por primera vez en mucho tiempo vuelven a emerger los fantasmas del pasado. La historia nos ha mostrado que el pasado siempre vuelve pero no de la misma manera porque el contexto es cambiante. La política, como la economía, el fútbol o el propio ser humano es cíclica y hoy, más cerca que nunca, regresan los ecos de un pasado que bien seguiría en estar enterrado porque ningún extremo es bueno, "la virtud está en el equilibrio" decían los más sabios. Hoy, unos tienen mucho que perder y otros demasiado que ganar.

Alexis Tsipras (izq.)y actual líder de Syriza junto con Pablo Iglesias de Podemos (der.)

"Un ser humano en su perfección debería siempre preservar la calma y paz mental y nunca permitir que las pasiones o deseos transitorios disturbien su tranquilidad" -- Mary Shelley (dramaturga y filósofa británica)