domingo, 25 de enero de 2015

CUANDO LA REALIDAD TE DA DE BRUCES

En un marco idóneo para el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha clausurado una convención nacional del PP que se ha alargado por tres días y que, más que proponer medidas reales a problemas reales, se han decantado una vez más a dar explicaciones mediocres y nada creíbles acerca de cómo está la situación nacional. Siguen en un mundo aparte, pese a que quieran negarlo.

Respecto al ya mal genético de este país (la corrupción), el presidente del gobierno ha insistido una vez más que, pese a que "algunos altos cargos" han estado envueltos en estos tejemanejes, su partido ha actuado con "una eficacia intachable" y que se ha "legislado para que estos casos no vuelvan a permitirse". Pues bien, no hay que retrotaerse mucho en el tiempo -2 días- para encontrar al ex tesorero de su partido fuera de la celda tras 19 meses -previo abono de 200.000 euros- después de que su condena por blanqueo de capitales, estafa o falsedad documental -entre otras- fuera de 42 años. Por más que se pida perdón señor Rajoy, ese derecho hay que ganárselo y tener la certeza de que uno quiere enmendar su error, cosa que en su partido amén de los últimos acontecimientos, no ocurre. Huelga decir también, que esas medidas legislativas de las que se jacta siempre de lo "adelantadas" y "ejemplarizantes" que son, resulta que son meras patrañas electoralistas que ya nadie se cree por la sencilla razón de que en casa no se aplican.

Entre vítores, aplausos y consignas, el líder de los populares matizó que "hoy España ha cambiado" desde que gobierna su partido. Reconociendo que los tres años de su mandato "han sido difíciles", el cambio es algo que es "real" y que toca "profundizar" para seguir en el mismo camino. Semejante obviedad citada en boca de un máximo mandatario debería ser penada con un suspenso en ESO. El mundo, señor Presidente, es cambiante y por los derroteros que íbamos la única salida era la de evolucionar, que no cambiar. Usted ha hecho justamente eso, ha cambiado la sociedad española pero no la ha potenciado, la ha estancado. Era francamente complicado ir a una situación peor con la Unión Europea encima, asfixiándonos, y millones de personas saliendo a la calle día sí y día también para recordarle que la gestión que prometió resultó ser otra mentira más. Dijo que no iba a tocar las pensiones y lo hizo, que apenas iba a modificar el IRPF y lo hizo, dijo que iba a crear trabajo y lo ha generado en periodos estivales y de mala calidad, dijo que la base de la recuperación económica estaba en la investigación y en el I+D+i y nunca estuvo tan acribillado y acabado como hoy lo está, con miles de nuestros mejores cerebros saliendo a espuertas de nuestro país para encontrar la oportunidad que usted les negó, dijo también que iba a lanzar una ley de transparencia para combatir contra la corrupción y la sacó a medias tintas, deprisa y superficial, dijo que iba a reformar el código penal para "adaptarlo a los tiempos modernos" y sigue siendo un chiste donde los criminales entran y salen cuando quieren, dijo tantas y tantas cosas que el tiempo se le ha agotado y ahora no solo no pide clemencia si no que tiene la desfachatez de vanagloriarse de lo realizado. Por eso, a la pregunta que usted lanzó de "si España ha cambiado o no mientras ustedes están gobernando", yo le respondo que sí, que lo ha hecho. Pero para seguir en idéntica situación y encima mintiendo a la gente que le votó, que depositó su confianza buscando en su capacidad, la manera de revertir una situación que está a años luz de arreglarse. No olvide que debemos el 120% de nuestro PIB (Producto Interior Bruto).

Por no solucionar, el partido que usted preside no ha solucionado ni la cuestión catalana. Entre 'dimes y diretes' ha dejado que Artur Mas haga y deshaga según su criterio poniendo en peligro la unidad de España, una unidad que ahora más que nunca no puede permitirse el lujo de resquebrajarse si no queremos caer en el abismo. Califica de "burdo subterfugio" los comicios que tendrán lugar en septiembre y pregona a los cuatro vientos su "ilegalidad" -como ya hizo con la consulta que sí se llevó a cabo- pero no es capaz de ser inflexible, coger el toro por los cuernos, y plantarse esgrimiendo que la fragmentación de España es hoy más innecesaria que nunca porque seremos más débiles para afrontar los embates de un futuro que ya está llamando a nuestras puertas.

Y para mas inri se permite el lujo de sentar cátedra. Ver para creer. "Hablar es muy fácil, gobernar en tiempos duros no" afirmó el Presidente para dar por concluido el acto, y en alusión a la fuerza emergente de Podemos. Pues eso, señor Rajoy, cállese que ni para eso sirve usted. La realidad le ha dado de bruces y a echado por tierra su burda mentira.

Mariano Rajoy tras su intervención en la clausura de la convención del PP

"El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar viente más para sostener la certeza de esta primera" -- Alexander Pope (Poeta inglés)


jueves, 22 de enero de 2015

MUCHO QUE PERDER, MUCHO QUE GANAR

Con las elecciones griegas a la vuelta de la esquina -el próximo domingo 25- toda Europa vive con incertidumbre el posible cambio de rumbo que pueda tomar el país heleno y, más que eso, las posibles consecuencias que pueda tener su victoria en las urnas tanto a nivel nacional como internacional.

La posible presidencia de Syriza, junto con el fuerte auge de la formación que dirige Pablo Iglesias en España -Podemos- ha provocado que los sistemas y partidos tradicionalistas se tambaleen por primera vez. El apoyo incondicional y sin tapujos que le ha brindado el líder de Podemos a Tsipras -Syriza- hace que la victoria o no del próximo domingo marque la pauta de lo que pueda ocurrir en nuestras fronteras de cara al mes de noviembre.

Más allá del revuelo provocado por estos partidos y de las amenazadas emitidas por parte de la Unión Europea -de Alemania, vaya- de expulsión griega en caso de que salga Syriza, se presenta un panorama que nos hace recordar, salvando las diferencias, en algunos aspectos a los ascensos eléctricos de ideologías más radicales que, echando la vista atrás y rememorando la historia, han resultado ser un fracaso. Tras el mayor periodo de paz mundial que se recuerda -hay que remontarse a la crisis del petróleo del 73 y la caída de la URSS- las fuerzas políticas tradicionalistas parecen haber tocado fondo. La Francia de Hollande, la Portugal de Aníbal Cavaco, la Suecia de Fredrik Reinfeldt -ya fuera-, la Grecia de Samaras o la España de Rajoy vagan a la deriva y sin un rumbo fijo después de que las medidas tomadas estén lejos de lo esperado y no presenten ninguna alternativa real y eficaz para aplacar la mayor crisis del capitalismo desde el crack del 29. Inoperantes y torpes en sus modus operandi, estos partidos han ido poco a poco colmando la paciencia de las sociedades que con anterioridad les habían otorgado su voto y confianza.

La democracia europea que tan asentada y anclada parecía se revuelve desde sus entrañas anunciando un cambio que, a todas luces, supondrá en mayor o menor medida el ascenso de movimientos que promueven una mayor radicalidad en sus ideas. El Frente Nacional de Marie Le Pen en Francia, Syriza o Amanecer Dorado en Grecia, el UKIP británico o Podemos en España recibirán el apoyo -por voto de castigo- de gran parte de la ciudadanía, cansada y hastiada de no ver resultados y de los múltiples casos de corrupción que asolan el viejo continente.

La situación está clara, las cartas están al descubierto. A los 'grandes' partidos ya se les ha acabado el crédito y el margen de error, la desafección política y el hastío es tal que por primera vez en mucho tiempo vuelven a emerger los fantasmas del pasado. La historia nos ha mostrado que el pasado siempre vuelve pero no de la misma manera porque el contexto es cambiante. La política, como la economía, el fútbol o el propio ser humano es cíclica y hoy, más cerca que nunca, regresan los ecos de un pasado que bien seguiría en estar enterrado porque ningún extremo es bueno, "la virtud está en el equilibrio" decían los más sabios. Hoy, unos tienen mucho que perder y otros demasiado que ganar.

Alexis Tsipras (izq.)y actual líder de Syriza junto con Pablo Iglesias de Podemos (der.)

"Un ser humano en su perfección debería siempre preservar la calma y paz mental y nunca permitir que las pasiones o deseos transitorios disturbien su tranquilidad" -- Mary Shelley (dramaturga y filósofa británica)

martes, 20 de enero de 2015

LA VIDA PIRATA ES LA VIDA MEJOR

Pues va a ser cierta aquella canción que decía eso de "la vida pirata es la vida mejor". La sección cuarta de la Sala de lo Penal ha impuesto un fianza de 200.000 euros para eludir la prisión a Luis Bárcenas que, depositando esa cuantía económica, podrá quedar libre tras 19 meses en la cárcel.

Según fuentes cercanas al ex tesorero del Partido Popular, el propio Bárcenas tendrá complicado abonar esa fianza debido a que tiene todos sus bienes embargados y ha llegado a alegar que "tiene dificultades para pagar los gastos corrientes de su domicilio", tiene gracia después de la vida pirata que se ha pegado.

Independientemente de que la pueda pagar o no -que a la larga no tendrá problemas- resulta francamente desalentador el funcionamiento de la Justicia en este país, una vez más. Rayos y truenos han caído sobre la figura de Bárcenas en medios, tertulias y demás sitios públicos y de debate que han puesto el grito en el cielo para que, tras 19 meses, todo se olvide y el mismo hombre que robó, estafó y burló a la sociedad española tenga tan siquiera la oportunidad de volver a pisar la calle.

Hace apenas 4 meses que la Audiencia Nacional confirmaba que cifraba la fianza en 43,2 millones de euros y hoy se rebaja hasta el averno para ver a este tipo campando a sus anchas después de haber sido imputado por falsedad documental, blanqueo de capitales, delito contra la Hacienda Pública, apropiación indebida y estafa. Ahí es nada.

Este camino que ya siguieron otros imputados como Pablo Crespo -que pagó una fianza de 100.000 euros- y Francisco Correa -200.000 euros- deja aún más tocada a la Justicia en este país. Más de la mitad de los españoles creen que la Justicia no actúa del mismo modo para todos, y razón no les falta.

Bienvenidos al país donde quien la hace no la paga, o la paga a la mitad -a veces ni eso- a ese país donde las penas y castigos, en vez de ser ejemplarizantes para la sociedad, invitan a cometer una y otra vez más los mismos delitos, a un país donde quien roba al Estado no devuelve de manera íntegra todo el dinero obtenido de manera fraudulenta, en definitiva un país donde la vida pirata es la vida mejor, y si no que se lo pregunten a Don Luis... o a Ortega Cano.

Luis Bárcenas de camino a la Audiencia Nacional antes de ingresar en la cárcel.

Se dice en los mentideros nacionales que los guionistas de Piratas del Caribe están pensando en Bárcenas para reemplazar a Johnny Deep en la quinta entrega de la popular saga después de que este último tenga problemas con el alcohol. 

"El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan" -- Pablo Neruda

viernes, 16 de enero de 2015

EL PORQUÉ DE MI NACIMIENTO

No me dieron a luz por una razón en concreto, de ser así posiblemente me hubiera quedado en el vientre de quien quiera que me creara. Soy fruto de una concatenación de hechos que, a mi parecer, son atroces e injustos. Tampoco nazco, ni mucho menos, para erigirme como portavoz de nada ni de nadie. Porque eso sí, tengan claro que no me debo a nada ni a nadie y justamente por eso soy libre, libre para expresar, opinar o juzgar sin miedo a que me increpen, amenacen, encarcelen o maten.

Suena bien y parece lícito pero el binomio formado por la palabra "expresar" y "libre" nunca estuvo tan amenazado como hoy. Parece mentira que millones de personas a lo largo de la historia hayan luchado y hayan sacrificado sus vidas en pos de algo que, a día de hoy, parece más una utopía que una realidad. Es como si estuviéramos en la casilla de salida después de dos mil años.

El atentado contra la humanidad que se produjo el pasado 7 de enero en París -Charlie Hebdo- es el ejemplo fehaciente de que el ser humano se ha propuesto dar un paso adelante para, acto seguido, dar tres para atrás. La problemática de todo esto va mucho más allá de la simpleza que nos muestran los medios de comunicación, más preocupados -en muchos casos- de mantenerse a flote que de desempeñar la función por la que fueron creados. No se trata solo de un choque de religiones o culturas, si no de una guerra incesante contra el principio más básico de todo ser humano -con permiso del de respirar- que es el de la libertad de expresión.

¿Qué puede haber más intrínseco en un ser racional que el poder decir, opinar y juzgar sobre lo que se quiera en el momento que se quiera? Es una aberración que, en pleno siglo XXI, todavía se puedan acallar las voces a golpe de metralla solo por el hecho de ser contrario a lo que se piensa.

¿Es que a acaso no hemos sabido entender nuestra propia historia? ¿No son suficientes dos milenios y millones de muertos para entender que somos más que unos simples seres vivos que habitan en un mundo donde además de comer, reproducirse y vivir es necesario comunicarse para enriquecerse y diferenciarse así de los animales? Desde los tiempos ancestrales siempre hemos buscado ese objetivo que tan esquivo parece que nos es ahora. Los opositores a los grandes imperios (griego, romano, musulmán, español, francés, inglés, alemán y ahora el americano) han luchado en pos de sus libertades y han sido necesarias miles de vidas para encontrarlas, o al menos eso parecía.

Es necesario parar el tiempo, dejar de crear y empezar a reflexionar si merece la pena seguir evolucionando para, a la vez, seguir destruyendo. Nunca tuvimos tantas opciones ni fuimos tan inteligentes y a la vez tan torpes como ahora, jamás tuvimos tantas facilidades y comodidades como las que tenemos hoy y, en vez de aprovecharlas para crecer, las utilizamos para hundirnos.

Esto solo es un aviso para navegantes, pues si por aquí se empieza ya me puedo imaginar como puede terminar. Harto de ver como cada vez evolucionamos en todos los campos y olvidamos los que en primer lugar aprendimos, es de obligado cumplimiento que desde el respeto y la mayor objetividad posible, trate todos esos temas o asuntos que producen escarnio y poder así aportar, de una u otra manera, mi granito de arena a que el pensamiento humano fluya sin temor alguno.

No me quedaré impertérrito viendo como el mundo que con tanto sudor, lágrimas y sangre creamos se va al traste porque nos olvidamos de algo tan básico como el respeto mutuo. Me niego. Y como me niego, seguiré "atizando" a diestro y siniestro todos y cada uno de los abusos que se produzcan. Me cansé de estar en un segundo plano, enmudecido por el qué dirán o por el qué pensarán, ese tiempo se agotó. Toca dar un paso al frente para que otros den un paso atrás.

Lo que costó levantar esto para que luego, en cuestión de minutos, desaparezca.

Así pues me presento. Soy ese duende insatisfecho por naturaleza que nunca está presente pero que siempre se aparece cuando nadie lo espera.


"La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír" -- George Orwell (escritor y periodista británico)